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Verstappen aprieta a Red Bull con el RB22

Laurent Mekies, director del equipo Red Bull, aseguró que Max Verstappen sigue plenamente implicado en el proyecto y al corriente de las conversaciones sobre Gianpiero Lambiase, pero admitió que la única forma de frenar las dudas sobre su futuro pasa por darle ya un coche competitivo tras un arranque de 2026 muy complicado.

Red Bull ha intentado contener la especulación en torno a Verstappen en un momento delicado para el equipo. A la incertidumbre deportiva se ha sumado la información sobre la futura salida de Lambiase hacia McLaren, aunque Mekies negó que el ingeniero de carrera del neerlandés haya dejado ya la estructura y sostuvo que seguirá dos años más porque tiene un contrato de larga duración. Sí reconoció que ha recibido una “oportunidad extraordinaria” y que este tipo de ocasión puede no aparecer “una vez en la vida”, por lo que decidió aceptarla.

Mekies también rechazó la idea de que Verstappen esté al margen de las decisiones internas. Según explicó, la comunicación es constante y directa. “Hablamos con Max casi cada día. Era perfectamente consciente de las conversaciones que tuvimos con GP, porque somos totalmente transparentes”, dijo. En esa misma línea, insistió en que el tetracampeón “no evalúa el proyecto desde fuera, está completamente dentro”, en respuesta a las versiones que le sitúan ya pensando en su salida.

La defensa pública de Red Bull llega mientras los resultados alimentan la inquietud. El RB22 ha sido, por momentos, un coche “inconducible” para Verstappen, según el propio artículo, y el campeón neerlandés solo ocupa la novena posición del campeonato. Red Bull, por su parte, es sexta en constructores, por detrás de Alpine y Haas, y ya está a 119 puntos del líder, Mercedes. En paralelo, Verstappen ha criticado con dureza el reglamento de 2026, hasta el punto de comparar las carreras con Mario Kart y cuestionar si seguir en la Fórmula 1 “merece la pena” en estas condiciones.

Pese a ese contexto, Mekies sostuvo que dentro del equipo no ve a un piloto desconectado. “El Max que vemos está totalmente comprometido. Quiere un coche rápido y ayuda al equipo a hacerlo más rápido. Pone toda su energía en ese objetivo”, afirmó. También consideró legítimas sus críticas tanto al reglamento como al rendimiento del monoplaza.

El punto central, sin embargo, está en la capacidad de reacción inmediata de Red Bull. Mekies vinculó de forma directa el futuro de Verstappen a la competitividad del coche y admitió la urgencia tras las tres primeras citas del año. “Sabemos que nuestra prioridad es darle un coche con el que pueda atacar. No se lo pusimos fácil durante las tres primeras carreras y ahora necesitamos darle un monoplaza con el que pueda apretar de forma permanente”, señaló. Red Bull espera introducir mejoras ya en Miami, consciente de que, en palabras del propio Mekies, el equipo “ya no tiene derecho a equivocarse”.

Desde fuera, esa presión se interpreta como una señal de que la ventana para convencer a Verstappen puede ser corta. Ralf Schumacher, expiloto de Fórmula 1, dijo en el pódcast Backstage Boxengasse que ve dos escenarios: “O Max Verstappen quiere dejarlo, algo que no creo, o se está preparando todo para que vaya a otro equipo donde tenga un futuro mejor”. Schumacher añadió que Red Bull necesita tiempo y que “Max es muy impaciente”, por lo que no sabe si esperar “dos o tres años” será realmente una opción para él. Sobre un posible cambio, fue tajante: “Si queda disponible, tienes que ir a por él”.

Martin Brundle, expiloto y comentarista de Sky Sports, ofreció una visión más cauta sobre una posible salida inmediata. En declaraciones a Sky Sports, recordó que Verstappen quiere ver cómo evoluciona el coche con las actualizaciones y señaló que no ve tan sencillo encontrarle hueco en otro equipo puntero. “No estoy seguro de que sea tan fácil para Max simplemente cambiar de barco ahora mismo”, dijo, aludiendo a que Mercedes, McLaren y Ferrari ya cuentan con alineaciones fuertes.

Esa es la tensión real que afronta Red Bull: puede insistir en que Verstappen sigue dentro del proyecto y plenamente informado, pero si las mejoras no cambian rápido el rendimiento del RB22, la discusión sobre su continuidad dejará de girar en torno a rumores para centrarse en una cuestión mucho más simple en Fórmula 1, que es si el coche le permite volver a pelear delante.