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Ricciardo abre la puerta a volver solo por diversión

Daniel Ricciardo ha reabierto la puerta a un posible regreso a la competición, aunque dejó claro antes de su visita a la Indy 500 que solo volvería a pilotar si puede hacerlo por puro disfrute y no para perseguir títulos ni demostrar nada.

El australiano, ocho veces ganador de grandes premios de Fórmula 1, lo explicó en el podcast Speed Street, de Conor Daly, con un mensaje tan abierto como matizado: “Nunca digas nunca”. Aun así, situó su postura actual en el lado opuesto de una vuelta inmediata. “Ahora mismo disfruto mucho de no competir, de las pequeñas cosas de la vida y de no tener que estar constantemente en el escaparate”, señaló.

Ricciardo no compite desde el GP de Singapur de 2024, la carrera tras la que RB, ahora Racing Bulls, decidió sustituirle por Liam Lawson para el tramo final de la temporada. Tras su salida de la F1, explicó que necesitaba apartarse para “descubrir quién era más allá de las carreras”, y añadió que volver a acudir a eventos del motor le ha ayudado a reconstruir “una relación sana” con este mundo.

Ese cambio de perspectiva marca también cualquier posible regreso. Ricciardo insistió en que, si algún día vuelve a ponerse al volante en alguna categoría, sería “más por diversión” que por una campaña enfocada a “perseguir algún campeonato”. En esa misma línea, aseguró que no necesita “levantar un trofeo” y que esa presión por ganar puede acabar restando parte del placer de correr.

“Hay que encontrar un equilibrio”, dijo. Tener objetivos, explicó, da propósito y empuja a entrenar y exigirse cada día, pero también puede “robar parte de la alegría”. Por eso fijó una condición clara para cualquier futuro paso: que sea “simplemente algo alegre”, sin sentir que debe probar nada ni intentar ser el mejor.

Su visita a la 110ª edición de las 500 Millas de Indianápolis no cambia ese enfoque. Ricciardo acudirá como espectador junto a Daly dentro de una asociación de marca, y descartó de forma implícita la idea de competir allí. Sobre la IndyCar y, en especial, los óvalos, fue directo: “Lo que hacéis me da un miedo terrible”. También describió la prueba como algo “absolutamente genial”, dejando claro que su admiración por esa disciplina no se traduce en intención de sumarse a ella.

Ricciardo aprovechó también para desmontar la idea de que los pilotos de F1 se consideren por encima del resto de categorías. Afirmó que nunca vivió conversaciones del tipo “somos los mejores” ni una actitud de superioridad frente a otros campeonatos. Para él, la realidad es otra: incluso ganar una carrera de karting es extremadamente difícil y, en el fondo, “a todos nos gustan simplemente las carreras”.

Esa visión encaja con el momento en el que se encuentra ahora. Ricciardo no cerró del todo la puerta a volver a competir, pero sí redefinió por completo en qué condiciones tendría sentido hacerlo: sin obsesión por resultados, sin necesidad de validación y solo si el automovilismo sigue siendo, ante todo, algo que le haga disfrutar.