Oscar Piastri reabrió en Miami el debate sobre el peso de los Fórmula 1 al asegurar que los coches actuales siguen siendo “bastante pesados” y que haría falta recortar “probablemente más de 50 kg” para notar una diferencia importante en su comportamiento.
El piloto de McLaren recordó en la rueda de prensa previa al GP de Miami que la nueva generación será 30 kg más ligera que la de 2025, pero aun así mantendrá un peso mínimo de 768 kg. Eso deja a los monoplazas 77 kg por encima de los primeros coches de la era híbrida, que en 2014 pesaban 689 kg, una referencia que explica por qué muchos pilotos siguen viendo el lastre como un problema, especialmente en curvas lentas.
Preguntado por cuánto habría que bajar para que el cambio fuese realmente perceptible, Piastri fue más allá de un simple ajuste fino. “Si pudiéramos volver a una cifra que empiece por seis, en algún punto de los 600 kg, estaría bien”, dijo, dejando claro que la reducción prevista no resuelve por sí sola una queja recurrente en el paddock.
Aun así, también admitió que recuperar los pesos de hace décadas no encaja con la realidad técnica actual de la categoría. Piastri señaló que nunca se volverá a coches en el rango de los 500 kg mientras la Fórmula 1 mantenga baterías y motores híbridos complejos, y apuntó precisamente a esa arquitectura como una de las grandes razones del aumento de masa.
Su crítica no fue una descalificación total del producto actual. El australiano sostuvo que no hace falta bajar “muy, muy abajo” para que los coches sigan siendo buenos de pilotar y puso como ejemplo el rendimiento reciente en curva rápida. “Los coches del año pasado en las curvas rápidas estaban probablemente entre los mejores que hemos tenido nunca”, dijo antes de añadir con ironía sobre su McLaren que el suyo “probablemente era el mejor del lote”.
Piastri también dejó abierta una vía más realista que una revolución completa del reglamento. A su juicio, una unidad de potencia más simple permitiría quitar bastante peso al coche, aunque advirtió que esa solución abre otro debate distinto: si realmente sería beneficiosa para el deporte. Ahí está el punto central de la discusión que ha reactivado en Miami, porque la Fórmula 1 puede aligerar sus monoplazas, pero hacerlo sin comprometer su identidad técnica sigue siendo la cuestión de fondo.
© Jonathan Borba