Red Bull afronta el Gran Premio de Mónaco con la sensación de haber dado un paso real hacia delante, después de estrenar su casillero de podios en 2026 en Montreal y de escuchar a Max Verstappen asegurar que el coche está ya “mucho más cerca” del nivel que necesita.
El neerlandés situó ese avance en el trabajo reciente del equipo. “Hemos dado pasos adelante positivos en Miami y el ritmo está mucho más cerca de lo que necesitamos”, dijo Verstappen antes del fin de semana del Principado. También explicó que en las últimas citas sintió que podían “extraer una mejor prestación del coche” y que él mismo se encontró “más cómodo” al volante.
Ese repunte llega en un escenario especialmente significativo para Red Bull. El equipo ha ganado siete veces en Mónaco, un circuito en el que ya encadenó dos tripletes de victorias consecutivas: primero con Mark Webber y Sebastian Vettel entre 2010 y 2012, y después con Verstappen y Sergio Pérez entre 2021 y 2023. En ese contexto, el podio de Canadá refuerza la idea de que la escudería vuelve a presentarse en Montecarlo como un aspirante serio.
Aun así, Verstappen dejó claro que el optimismo no elimina las dificultades específicas de esta pista. “Mónaco siempre depende de una buena estrategia” y “como siempre aquí, será clave lograr el mejor resultado en clasificación”, señaló, subrayando dos factores que suelen decidir el fin de semana en un trazado donde adelantar sigue siendo extremadamente complicado.
La otra lectura del resultado de Montreal está en el proyecto técnico de la marca. Ben Hodgkinson, director técnico de Red Bull Powertrains, enmarcó ese podio como el primero logrado por Red Bull con su propia unidad de potencia dentro de la alianza Red Bull Ford Powertrains, un hito que da peso al trabajo realizado en muy poco tiempo frente a fabricantes ya consolidados.
Hodgkinson rebajó, sin embargo, cualquier triunfalismo. Admitió que “la distancia con los líderes es significativa” y que “todavía queda mucho camino por recorrer”, aunque defendió que la estructura está “aprendiendo rápido” y “desarrollando capacidades” mientras empuja en las áreas correctas. Su mensaje es que Canadá no fue un resultado aislado, sino una señal de que el proyecto empieza a sostenerse con hechos.
Por eso Mónaco aparece como una prueba importante en dos frentes para Red Bull: medir si la mejora del RB se traduce en rendimiento en un circuito que premia la precisión desde la clasificación, y comprobar si el impulso de su programa de motor puede seguir acercando al equipo a la meta que Hodgkinson situó claramente en el horizonte, la primera victoria de Red Bull Ford Powertrains en esta nueva era de la Fórmula 1.
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