Juan Pablo Montoya pidió en el podcast Chequered Flag de la BBC que Max Verstappen reciba siete u ocho puntos de penalización en la Superlicencia por su forma de criticar el reglamento de Fórmula 1 de 2026, una sanción que lo dejaría al borde de una suspensión automática.
El ex piloto colombiano, ganador de siete grandes premios, endureció así un debate que hasta ahora se centraba en el rechazo de varios pilotos a las nuevas normas. Para Montoya, el problema no es que Verstappen discrepe del reglamento, sino el modo en que está describiendo al campeonato. “Hay que respetar el deporte”, dijo. “Me parece bien que no te gusten los reglamentos, pero la forma en la que hablas de aquello con lo que te ganas la vida, de tu propio deporte debería acarrear consecuencias”.
Su propuesta fue directa. “Apartarlo. Sí, añadir siete u ocho puntos de penalización a la licencia, de modo que, hagas lo que hagas después, te aparecen. Te garantizo entonces que los mensajes serían diferentes”. Verstappen tiene actualmente tres puntos en su Superlicencia por su incidente con George Russell en el Gran Premio de España del año pasado, así que una sanción de ese calibre lo acercaría peligrosamente al límite de 12 que activa una carrera de suspensión.
El choque nace del tono con el que el neerlandés viene atacando el reglamento desde la pretemporada. Verstappen ha descrito las normas como “anti-racing” y “Formula E sobre esteroides”, y también comparó los nuevos coches con un “Mario Kart”. Incluso después de los ajustes introducidos por la FIA antes de Miami, mantuvo que los pilotos tienen que “ir más despacio para ir más rápido” y que las reglas siguen siendo castigadoras.
Ese malestar se explica en parte por un reglamento que ha generado críticas por dar más peso a la gestión de la energía y la batería, en detrimento de una conducción al límite en cada vuelta. Pero Montoya insistió en que una cosa es cuestionar las reglas y otra desacreditar públicamente a la propia Fórmula 1.
“No digo que no digan que no les gustan las normas, porque si no les gustan, tienen todo el derecho a opinar”, afirmó. “Está bien ser franco”, añadió, antes de marcar su límite: “No llames a un coche de Fórmula 1 un Mario Kart”. También rechazó la idea de que el campeonato se haya vuelto artificial, al recordar que en el pasado el DRS ya aportaba diferencias de velocidad de 20 o 30 km/h.
Montoya apuntó además a un trasfondo político en el mensaje de los pilotos. Según explicó, en este tipo de debates puede mezclarse lo que un piloto piensa de verdad con lo que su equipo considera útil defender en público. “Hay dos cosas: una, lo que realmente siente, y dos, lo que probablemente el equipo le está pidiendo que diga”, señaló. En un contexto en el que Verstappen se ha convertido en una de las voces más duras contra el reglamento desde los test de Baréin, la petición de Montoya lleva la discusión un paso más allá: del desacuerdo técnico a la posibilidad de castigar deportivamente el discurso del campeón del mundo.
© Jonathan Borba