Daniel Juncadella acusó a la FIA de aplicar un doble rasero después de que Lewis Hamilton evitara cualquier sanción por hacer una peineta a Franco Colapinto durante el GP de Miami de 2026, pese a que el español fue multado con 5.000 euros por un gesto equivalente en el WEC de Baréin 2025.
La controversia nació a partir de unas imágenes no emitidas durante la carrera. En ellas se ve a Hamilton haciendo el gesto a Colapinto después del toque entre ambos en la primera vuelta. La secuencia, captada por la cámara onboard del Ferrari, muestra al británico soltando la mano derecha del volante y levantando el dedo corazón mientras adelantaba al piloto de Alpine en la recta opuesta. Hamilton acabó sexto, justo por delante del argentino, y después de la carrera cifró en alrededor de medio segundo por vuelta la pérdida causada por los daños en su coche.
El incidente entre los dos se produjo tras una buena salida de Colapinto. Hamilton, con un Ferrari más rápido, intentó perder el menor tiempo posible detrás de él y lanzó el adelantamiento en la curva 11. Colapinto defendió tarde, frenó muy al límite y tocó el lateral del coche de Hamilton con la rueda delantera, en una acción que dejó daños importantes en el fondo del Ferrari.
Juncadella, piloto español de resistencia y compañero de Max Verstappen en las próximas 24 Horas del Nürburgring junto a Jules Gounon y Lucas Auer, reaccionó en redes sociales al ver las imágenes de Miami. “Así que entiendo que no hubo multa, ¿no?”, escribió. Después remató su crítica: “La doble vara de medir de la FIA... No falla nunca”.
Su enfado parte de un precedente directo. En la final del WEC 2025 en Baréin, Juncadella fue sancionado por mostrar el mismo gesto a Augusto Farfus. Los comisarios le impusieron una multa de 5.000 euros, con 4.000 suspendidos, y describieron su acción como “grosera, irrespetuosa y totalmente inapropiada en el automovilismo”.
Cuando se le planteó que el gesto de Hamilton podía considerarse menor, Juncadella rebajó el tono, pero no la exigencia de coherencia. “No me parece correcto que haga eso”, dijo. “Pero que le pongan una multa de 5.000 euros, exactamente como hicieron conmigo”.
El caso vuelve a poner el foco en la forma en que la FIA aplica sus normas disciplinarias. Después de la polémica con Max Verstappen por su lenguaje en una rueda de prensa oficial en Singapur 2024, la federación endureció su postura de cara a 2025, aunque introdujo una distinción entre situaciones “controladas” y “no controladas”. Los insultos y palabrotas siguen vetados en contextos formales como las comparecencias oficiales, mientras que se permite más margen en reacciones espontáneas, especialmente por radio.
Esa lectura ayudaría a explicar por qué Hamilton no fue castigado en Miami, al considerar su gesto una reacción en caliente. Pero precisamente ahí se sostiene la queja de Juncadella: si dos acciones prácticamente idénticas reciben respuestas distintas, la FIA vuelve a quedar expuesta a las dudas sobre la consistencia de su criterio disciplinario.
© Jonathan Borba