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Hülkenberg explica el insólito abandono en Barcelona

Nico Hülkenberg abandonó el GP de Barcelona-Catalunya 2026 después de que una piedra proyectada por el coche de Liam Lawson activara el interruptor de emergencia del ERS de su Audi y apagara el monoplaza por completo.

El alemán explicó que Lawson, justo delante de él, metió una rueda en la grava a la salida de la curva 12 y levantó una nube de piedras. Una de ellas golpeó la zona izquierda junto al roll hoop y accionó el sistema de seguridad. “De alguna manera, una piedra tiró del disparador de emergencia en la parte izquierda del roll hoop, y eso mató el coche por completo”, dijo Hülkenberg a PlanetF1.com y otros medios acreditados. Sin potencia, solo pudo dejarse caer hasta boxes antes de retirarse tras completar 29 vueltas.

Audi confirmó la secuencia. El equipo señaló que el impacto alcanzó el extintor y el kill switch del ERS, un sistema diseñado para desactivar el coche en caso de emergencia. Allan McNish, director de competición de Audi, describió el desenlace como “un final muy frustrante para lo que había sido un muy buen fin de semana para nosotros como equipo” y añadió que el coche de Hülkenberg se apagó después de que Lawson se fuera largo y levantara grava que golpeó el interruptor de seguridad.

La rareza del fallo sorprendió incluso al propio piloto. Hülkenberg lo definió como “el abandono más extraño y absurdo de mi carrera” y aseguró que nunca había visto ni oído nada parecido en su trayectoria. También lo encuadró como un golpe especialmente cruel por el momento en que llegó.

Eso es lo que más pesa en Audi. Hülkenberg sostenía que tenía más ritmo que Lawson y que el tráfico detrás del Racing Bulls le castigó los neumáticos durante todo el stint, pero aun así veía opciones reales de puntos. El desenlace resultó todavía más doloroso porque el final de la carrera incluyó abandonos por delante que habrían abierto más esa puerta, mientras Lawson terminó noveno.

McNish insistió en que el coche pudo volver por inercia al pit lane, pero que la activación del sistema de seguridad cerró ahí la carrera. Para Audi, el problema no fue solo perder un coche, sino dejar escapar la conversión de un fin de semana prometedor en resultado. Hülkenberg lo resumió con resignación: “El mundo del automovilismo no quiere que puntuemos todavía”.