McLaren utilizó en Barcelona su segunda de las cuatro exenciones de toque de queda para trabajar de forma preventiva en los dos MCL40, una señal de que el equipo seguía intentando eliminar la causa de instalación ligada a los problemas de unidad de potencia que afectaron a Lando Norris en Mónaco.
En una nota oficial, el equipo explicó que iba a usar “la segunda de sus cuatro exenciones de toque de queda dentro del Tercer Periodo Restringido para llevar a cabo trabajos preventivos en ambos MCL40” y que sustituiría “componentes clave permitidos para ayudar a mejorar la robustez de la instalación e integración de la unidad de potencia en ambos coches”.
La decisión resulta llamativa porque McLaren había sido el referente del viernes. Norris marcó el mejor tiempo del día, apenas 0,009 segundos por delante de George Russell, mientras Oscar Piastri se quedó a 0,057 en tercera posición. Aun así, el equipo consideró que el riesgo de perder tiempo de pista antes de la clasificación era mayor que el coste de gastar tan pronto otra exención de las cuatro permitidas antes de exponerse a sanciones.
Según McLaren, el trabajo de la noche no respondió a ningún problema detectado durante los entrenamientos del viernes en Barcelona. Su origen estaba en el análisis posterior a Mónaco, donde Norris se quedó parado en pista en los libres del viernes y más tarde abandonó la carrera por un problema en la unidad de potencia. Allí, el equipo ya había realizado un trabajo amplio para intentar resolverlo, con el cambio del mazo de cables, la sustitución del paquete ESME y otras modificaciones, pero sin identificar de inmediato la causa.
Ese contexto explica por qué McLaren decidió desmontar ambos coches antes de la jornada decisiva del fin de semana. El equipo venía de una investigación junto a Mercedes-AMG High Performance Powertrains que apuntó a un posible problema de instalación, y prefirió actuar antes de verse condicionado en clasificación por otra avería.
Andrea Stella, jefe del equipo McLaren, ya había admitido en Mónaco que la estructura estaba notando “las desventajas de ser un equipo cliente por primera vez esta temporada”. Stella añadió: “Nunca antes habíamos sentido que ser un equipo cliente nos hubiera puesto en desventaja”, porque esa condición le da a McLaren “menos oportunidades para integrarse, para seguir el mismo calendario cuando se trata de afrontar problemas de fiabilidad o de explotar la unidad de potencia desde el punto de vista del rendimiento”.
La intervención de Barcelona también encaja en un problema de fiabilidad más amplio para McLaren en 2026. El equipo no ha visto la bandera a cuadros en cinco de los 12 primeros grandes premios, incluidos dos casos en China en los que ni siquiera pudo tomar la salida, y Norris también necesitó una batería nueva en Japón. Stella ya había reconocido que esos contratiempos se habían arrastrado pese al “gran cambio de reglamento técnico”, un problema que ahora amenaza con acompañar a un coche que, por velocidad pura, parecía capaz de mandar en Barcelona.
© Jonathan Borba