Lewis Hamilton ganó el Gran Premio de España de 2026 en Barcelona, dio a Ferrari su primera victoria con él y se convirtió, a los 41 años, en el primer piloto mayor de 40 en ganar una carrera de Fórmula 1 desde Nigel Mansell en 1994.
El británico firmó así la 106ª victoria de su carrera en la séptima prueba de la temporada y su primer triunfo desde que entró en la cuarentena. El resultado tuvo un peso especial por el momento y por la forma en que llegó: Ferrari apostó por una estrategia agresiva de tres paradas que terminó marcando la carrera en el Circuit de Barcelona-Catalunya.
No fue solo una victoria más en el palmarés de Hamilton. También fue un resultado histórico. Con 41 años, 5 meses y 7 días, pasó a ser el ganador de más edad de un gran premio desde Jack Brabham, que venció en la cita inaugural de 1970 en Kyalami. Además, se convirtió en el séptimo piloto de más edad en ganar una prueba del Mundial y en el décimo diferente en hacerlo después de cumplir los 40.
La referencia inmediata era Mansell. La última vez que un piloto de más de 40 años había subido a lo más alto del podio en la F1 había sido en el Gran Premio de Australia de 1994, en Adelaida, cuando el británico ganó con Williams. La victoria de Hamilton rompió, por tanto, una sequía de más de tres décadas para esa franja de edad y colocó su domingo de Barcelona en un contexto poco habitual para la era moderna del campeonato.
En lo puramente competitivo, la carrera también alteró la dinámica de la temporada. Kimi Antonelli llegaba con una racha de cinco victorias consecutivas en 2026, pero su tarde cambió en el tramo final. Mientras rodaba segundo, el italiano se retiró en las últimas vueltas, un giro decisivo en una prueba ya condicionada por el Virtual Safety Car provocado por Fernando Alonso en la parte final.
Ese momento terminó de inclinar una carrera en la que Ferrari ya había ganado terreno con su enfoque estratégico. La combinación entre la apuesta del muro y la neutralización virtual abrió la puerta para que Hamilton rematara una victoria que parecía tan simbólica como valiosa en términos de campeonato.
El abandono de Antonelli no solo puso fin a la secuencia dominante del italiano. También reordenó el podio, con George Russell ascendiendo al segundo puesto y Lando Norris cerrando el top tres. Para Ferrari, el triunfo supuso un golpe deportivo de primer nivel; para Hamilton, una victoria con peso real en la lucha de 2026, más allá del récord de edad que dejó en Barcelona.
© Jonathan Borba