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Barcelona estrena era propia con Antonelli al mando

Montmeló abre este fin de semana una nueva etapa en la Fórmula 1 con la primera edición del Gran Premio de Barcelona-Catalunya, un cambio de identidad que llega después de que la denominación de Gran Premio de España pasara al nuevo circuito urbano de Madrid y de que la cita catalana asegurara su continuidad en el calendario hasta 2032 con un sistema de rotación junto a Spa-Francorchamps.

La prueba de 2026 marca así el estreno oficial del nuevo nombre para una carrera que hasta 2025 se disputaba como GP de España. El nuevo Madring, cuyo debut está previsto para septiembre, asumirá desde esta temporada esa denominación, mientras Barcelona conserva su sitio en el Mundial bajo una fórmula distinta, pero estable.

Ese acuerdo garantiza presencia en los años pares hasta 2032. Barcelona-Catalunya acogerá la carrera en 2026, 2028, 2030 y 2032, mientras Spa lo hará en los impares, de modo que Montmeló desaparecerá del calendario en 2027 antes de regresar un año después. Para un circuito que parecía amenazado por la llegada de Madrid, el cambio supone pasar de perder el GP de España a blindar su futuro a medio plazo.

El presidente de la Fórmula 1, Stefano Domenicali, explicó esa apuesta por la sede catalana al afirmar que “Barcelona es una ciudad increíble, y los aficionados de la Fórmula 1 allí siempre nos reciben con tanta pasión, que estoy encantado de que sigamos compitiendo en el Circuit de Barcelona-Catalunya durante muchos años”. Domenicali añadió que “el equipo ha invertido mucho en el circuito y ha organizado fantásticos festivales para los aficionados en los últimos años, así que esperamos ver cómo siguen desarrollando la experiencia, tanto para quienes asisten a la carrera como para la ciudad en su conjunto”.

En pista, el estreno llega con un líder sólido. Kimi Antonelli afronta la séptima cita del campeonato con cinco victorias consecutivas, 156 puntos y una ventaja de 66 sobre Lewis Hamilton, ahora segundo del Mundial con 90. Barcelona aparece como una parada especialmente significativa para medir ese dominio, porque el Circuit de Barcelona-Catalunya sigue siendo uno de los trazados que mejor exponen el nivel real de cada coche.

No es un escenario cualquiera en ese sentido. Sus 4,657 kilómetros, 14 curvas y 66 vueltas, para un total de 307,236 kilómetros, combinan rectas largas, curvas rápidas y una exigente gestión de neumáticos, elementos que lo convierten desde hace años en una referencia técnica dentro del paddock. Después de un Mónaco condicionado por sus particularidades, el paso por Montmeló ofrece una lectura mucho más fiable del orden de fuerzas.

Por eso el foco deportivo del estreno apunta directamente a Antonelli. Si el nuevo Gran Premio de Barcelona-Catalunya debía demostrar que Montmeló sigue teniendo peso propio dentro de la F1, también puede reforzar la tendencia dominante del campeonato si el piloto de Mercedes convierte una carrera de nueva identidad en su sexta victoria seguida.