Isack Hadjar ha descrito a Max Verstappen como un referente sin puntos débiles y, pese a su sólido arranque en Red Bull, ha dejado claro que acercarse a su compañero sigue siendo una tarea de nivel extraordinario.
Que lo admita precisamente un debutante que ya ha rendido por encima de lo esperado da medida del desafío. El francés de 21 años, ascendido este invierno al asiento que ocupaba Yuki Tsunoda, suma 34 puntos en las siete primeras carreras de 2026, una cifra que ya supera los 30 que Tsunoda logró en 22 grandes premios durante 2025.
Pero el propio Hadjar dibuja con crudeza la dimensión del listón que marca Verstappen. “Si hay хотя sea una sola curva en la que yo sea más rápido que él, eso ya sería especial”, afirmó. También explicó que siempre había encontrado alguna debilidad en sus anteriores compañeros de equipo, algo que no le sucede ahora: “Con cada compañero que he tenido siempre había un punto débil. En algún momento del fin de semana había una curva en la que yo era claramente más rápido. Pero Max es diferente”. Sobre el nivel del tetracampeón, añadió: “Es increíblemente constante, y ese nivel es muy alto. Es realmente impresionante”.
Los resultados de carrera sostienen esa impresión. Hadjar sólo ha terminado por delante de Verstappen dos veces, en China y Mónaco, y en ambas el neerlandés se retiró. En las pruebas en las que ambos vieron la bandera a cuadros, la diferencia media en meta ha sido de 53,692 segundos. En Barcelona, sin ir más lejos, el margen fue de 67,5 segundos.
Hadjar sí destacó que la relación de trabajo entre ambos está funcionando. En su primera referencia completa al asunto, Isack Hadjar, piloto de Red Bull, explicó que Verstappen no actúa como un mentor invasivo, pero sí responde con claridad cuando se le consulta: “Desde luego, él no me pregunta si necesito consejos, pero cuando yo le pregunto por algo, me responde sin ningún problema”. También subrayó la apertura del neerlandés en el intercambio técnico: “Cuando necesito información, se muestra muy dispuesto a ayudar. No se guarda nada, porque sabe lo fuerte que es”.
Esa mezcla entre apoyo interno y exigencia extrema ha marcado el inicio de su adaptación. Hadjar se mostró satisfecho por haber gestionado “bien las situaciones difíciles, como estar cerca de Max”, aunque al mismo tiempo se reprochó errores en escenarios más simples. “En las cosas sencillas he cometido errores”, reconoció, en una fase de aprendizaje que incluyó un fin de semana decepcionante en Miami antes de reaccionar en Mónaco, donde logró su primer podio con el equipo, después retirado por la FIA.
El arranque de Hadjar confirma que Red Bull ha encontrado a un compañero más competitivo de lo habitual para Verstappen, pero sus propias cifras y su propio diagnóstico también dejan una conclusión incómoda: empezar bien no basta cuando la referencia interna sigue siendo un piloto al que su compañero apenas ve vulnerable en una sola curva.
© Morio