Carlos Sainz admitió tras clasificarse 14º en Spa-Francorchamps que el Williams actual “no da para más” y que el equipo no está evolucionando al ritmo necesario para rescatar la temporada 2026, ni siquiera con las mejoras previstas para Bakú.
El piloto español fue tajante al evaluar otro sábado complicado para Williams. En declaraciones a DAZN, lanzó un claro “hay que espabilar” y reconoció que el problema va más allá de una mala vuelta o de un fin de semana aislado. “Como equipo sabemos que no estamos dando el nivel ni la talla que prometimos y que deberíamos estar dando”, dijo después de quedarse de nuevo lejos de la pelea real en la zona media.
Lo más preocupante para Sainz es que no ve un giro de tendencia a corto plazo. Incluso ante la posibilidad de introducir un “coche B” con chasis nuevo, rebajó de forma clara cualquier expectativa. “No creo que este año, aunque haya un coche B, con chasis nuevo y demás, sea como los pasos que está dando la gente”, afirmó. Como referencia puso a Racing Bulls: “Es espectacular el progreso que están haciendo en Racing Bulls cada vez que traen una mejora, son dos décimas, y este año nosotros no hemos traído ninguna mejora así”. Sobre la actualización prevista para Bakú, su conclusión también fue pesimista: no bastará.
Spa, de hecho, le sirvió para poner cifras al retroceso de Williams frente a sus rivales directos. Sainz situó la pelea del equipo prácticamente sólo contra Haas y describió una jerarquía ya muy definida dentro del medio campo. “Después Alpine va tres o cuatro décimas mejor; Audi, seis o siete; RB, un segundo”, explicó. El contraste con la temporada anterior, según él, es total: “En 2025, todos estábamos a dos o tres décimas y una buena vuelta te ponía en Q3. Ahora hay un segundo de diferencia en la zona media, que ni si haces la vuelta de tu vida te vale.”
Ese diagnóstico enlaza con lo que ya había dejado entrever después de Silverstone, cuando la primera gran mejora del coche no cambió la situación competitiva del equipo. Entonces, Sainz explicó que el paquete había aportado más o menos lo esperado, apenas “décimas”, y que la verdadera decepción había sido comprobar la magnitud del desfase: Williams estaba “a dos segundos de los líderes y a uno de los Racing Bulls”. También admitió que en el simulador quizá habían visto “algo más rendimiento” y que dentro del equipo “nos lo creímos demasiado”.
Aunque en Silverstone calificó de decepcionante el resultado, su lectura posterior fue que la evolución sí hizo “más o menos lo que esperábamos”. El problema, por tanto, no es tanto una pieza concreta como la incapacidad de Williams para recortar terreno mientras sus rivales sí avanzan con más impacto.
Con ese panorama, Sainz dejó claro que su mirada ya está puesta en lo que el equipo pueda aprender para el próximo proyecto. “Me cuesta pensar que este año vamos a salir de esta, lo que sí quiero pensar es que estamos aprendiendo lo máximo posible para ya estar diseñando el coche el año que viene de una manera mucho más competitiva, porque está claro que el coche este año no lo vamos a hallar”, dijo.
La advertencia del español deja a Williams ante un cierre de temporada centrado menos en salvar 2026 y más en demostrar que puede corregir un camino de desarrollo que, por ahora, ha dejado al equipo fuera de la carrera del medio campo.
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