Ferrari probó el viernes del GP de Hungría la técnica de lift-off que Mercedes ha popularizado en clasificación para arañar unas 0,05 segundos, pero terminó descartándola para la sesión oficial al entender que en el Hungaroring la ganancia no compensaba el riesgo de una posible descalificación.
Los datos de telemetría de los entrenamientos mostraron a Charles Leclerc levantando ligeramente el acelerador justo antes de cruzar la línea de meta, mientras que tanto él como Lewis Hamilton evaluaron el procedimiento durante la jornada del viernes. El sábado, en cambio, Ferrari volvió a una configuración convencional y pasó por meta a fondo.
La maniobra busca exprimir la entrega eléctrica hasta casi el final de la vuelta lanzada. Según la excepción reglamentaria que explota Mercedes desde mitad de la temporada 2026, si el piloto levanta el pie antes de que la batería llegue al 0%, deja de aplicarse la obligación de reducir la potencia de forma progresiva según la ramp down rate de al menos 50 kW por segundo. Eso permite mantener prácticamente hasta la línea la potencia máxima de 350 kW.
Ferrari, sin embargo, concluyó que Hungría no era el lugar adecuado para llevarlo a la clasificación. El Hungaroring es un circuito con alta capacidad de regeneración y una larga distancia desde la última curva hasta la meta, así que la Scuderia entendió que había margen energético suficiente y que no parecía perder tiempo manteniendo el acelerador completamente abierto hasta la línea.
El problema es que el beneficio potencial, aunque pequeño, exige una ejecución milimétrica. Si el piloto levanta una fracción de segundo tarde y la batería ya se ha agotado, la maniobra puede interpretarse como una infracción de la norma de ramp down y acabar en descalificación. Por eso Mercedes afinó este sistema en el simulador con avisos sonoros en el auricular para indicar el momento exacto de levantar.
Ferrari lo está valorando circuito por circuito, especialmente pensando en trazados donde la energía disponible sea más crítica y la línea de meta llegue poco después de la última curva, como Silverstone, Spa o Melbourne. La recompensa puede rondar solo 0,05 segundos, pero en una parrilla tan apretada esa diferencia pesa: en Hungría, antes de su sanción de tres posiciones por molestar a Oscar Piastri, Hamilton se había quedado a solo 0,012 de la pole de Lando Norris.
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