© United Autosports

Coulthard y Wolff cargan por el caos azul en Hungría

Publicidad

David Coulthard y Toto Wolff coincidieron en que el caos con las banderas azules del GP de Hungría 2026 no se explica solo por la avería del sistema automático de la FIA, sino por una respuesta insuficiente de equipos, ingenieros y pilotos cuando tocó gestionar la situación sin esa ayuda tecnológica.

Durante la carrera en Hungaroring falló el sistema habitual que identifica automáticamente a los coches que van a ser doblados, así que la gestión pasó a un procedimiento poco común: banderas mostradas manualmente por los comisarios y avisos por radio desde el muro a los pilotos. El problema abrió la puerta a varios episodios de confusión en pista y dejó en evidencia hasta qué punto la parrilla depende ya de los sistemas automáticos.

Coulthard, ex piloto de F1 y ahora comentarista, dijo en el podcast Up to Speed que el fallo técnico generó un "caos comprensible en la pista", pero no aceptó que esa fuera una explicación suficiente. "Fue como el primer día de colegio. Y hablo de guardería por la manera en que los pilotos reaccionaban a las banderas azules", afirmó. También insistió en que todavía existe "algo llamado conciencia situacional, y tus ingenieros mirando realmente por encima del pit wall".

Su crítica fue directa al funcionamiento moderno de los muros. Según Coulthard, en clasificación es difícil prever algunas situaciones, pero en carrera no debería serlo. "Cuando la gente está rodando a ritmo de carrera, normalmente puedes decirlo. Bueno, no normalmente: absolutamente puedes decirlo. Simplemente no fue lo bastante bueno", dijo. Por eso defendió una vuelta a "las viejas maneras", con más vigilancia visual desde el pit wall en lugar de confiarlo todo a las pantallas.

Wolff fue igual de duro después de la prueba, en declaraciones a Sky Sports F1, al cargar contra la falta de avisos desde otros muros. El jefe de Mercedes aseguró que "el sistema de comisariado no estaba funcionando y los coches de atrás estaban defendiendo en la pelea de Lewis y Kimi", en referencia al tráfico que afectó al duelo entre Lewis Hamilton y Andrea Kimi Antonelli. Luego elevó el tono: calificó de "vergonzoso" que "algunos de estos ingenieros Teletubbies que se sientan en los pit walls de esos equipos no les digan a sus pilotos lo que está pasando detrás".

El ejemplo más visible del problema fue el toque entre Carlos Sainz Jr. y Oscar Piastri cuando el piloto de Williams iba a ser doblado. Sainz recibió una penalización de cinco segundos, mientras Piastri rechazó que el fallo del sistema sirviera como excusa. "Sabía que había problemas con las banderas azules, pero había banderas azules en todas las señales de los comisarios", dijo el australiano. "Iba justo detrás de él. No podía creer lo que pasó".

Piastri fue todavía más allá al cargar contra la falta de información y de percepción de la situación. "Que no me viera, que nadie se lo dijera o que hubiera una falta total de conciencia situacional es inaceptable", afirmó. Su reacción encajó con la lectura de Coulthard y Wolff: el fallo de la FIA alteró el procedimiento, pero la respuesta humana tampoco estuvo a la altura.

La polémica ha movido el debate más allá de un simple incidente técnico. Lo que dejó Hungría fue una discusión sobre si la F1 moderna se ha vuelto demasiado dependiente de automatismos para gestionar algo tan básico como el tráfico de doblados, con Coulthard pidiendo recuperar hábitos más tradicionales de control desde el muro y con nuevas preguntas sobre la fiabilidad operativa del sistema apenas unos meses después del fiasco del pitlane en Mónaco.

Publicidad