El Gran Premio de Hungría de 2026 dejó una de las pocas carreras de la temporada que varios pilotos sintieron como una Fórmula 1 más natural, con más libertad para pilotar, adelantar y plantear estrategias en un fin de semana menos condicionado por el clipping y la gestión extrema de energía que en citas como Spa o Silverstone.
La clave estuvo en el propio Hungaroring. En un circuito con muchas frenadas y rectas cortas, los pilotos pudieron preparar los ataques y completarlos en la frenada de la curva 1, en lugar de depender de grandes diferencias de potencia en línea recta. Eso dio forma a una carrera más equilibrada, en un trazado que históricamente no siempre ha facilitado los adelantamientos.
También ayudó que la prueba ofreciera la variedad estratégica que Pirelli lleva tiempo buscando. El domingo convivieron estrategias de tres paradas, dos paradas y una sola parada, un escenario poco habitual y valioso porque varias opciones quedaron lo bastante cerca en tiempo total como para abrir decisiones reales en carrera.
Ese contraste con otras pistas de 2026 es el centro de la lectura que hacen pilotos y paddock. Nikolas Tombazis, responsable de monoplazas de la FIA, ha definido el reglamento de chasis de 2026 como “un paso en la dirección correcta”, con coches algo más pequeños y ligeros que los de la era ground effect y con menos carga aerodinámica. Eso ha reducido el efecto del aire sucio y obliga más a los pilotos a pelear con el coche, pero ese avance ha quedado tapado durante buena parte del año por los problemas ligados a las unidades de potencia, la gestión de energía, el clipping y el super-clipping.
Isack Hadjar, piloto de Racing Bulls, resumió la paradoja tras la carrera en Budapest: “Volvemos a las carreras clásicas”. Luego fue más allá al explicar por qué Hungría se sintió tan distinta: “Es un poco triste que ahora clasifiquemos los buenos circuitos como circuitos de alta energía. Así es como están las cosas. Así es como clasificamos ahora los circuitos. Spa es uno de los mejores circuitos, pero fue uno de los peores de pilotar”.
Esteban Ocon, piloto de Haas, coincidió con esa visión después del domingo. “Fue agradable. Poder elegir un poco más las marchas que ponemos y el estilo de pilotaje que queremos es mucho mejor. Me recuerda un poco a los viejos tiempos. Tuve una sonrisa en la cara desde el principio hasta el final del fin de semana, así que eso está bien”, dijo.
Lo que subraya Hungría, por tanto, no es solo que el reglamento actual todavía puede producir buenas carreras, sino que depende demasiado del tipo de circuito. Cuando el trazado permite recuperar energía con relativa facilidad, la F1 de 2026 se acerca más a la versión que los pilotos quieren conducir. Cuando no, incluso pistas icónicas pasan a estar penalizadas por esa limitación.
Esa es también la advertencia hacia las próximas semanas. Hadjar señaló que Zandvoort debería adaptarse mejor a estas características, pero también dejó claro que no espera la misma sensación en todos los escenarios: “Esperamos que Zandvoort también sea bueno, así que tenemos que disfrutarlo mientras podamos antes de Monza”.
© Spencer