Mattia Binotto sostiene que Audi ya tiene una base de chasis mucho más fuerte de lo que indica su noveno puesto en el campeonato, pero admite que el gran salto competitivo no llegará antes de 2028 por las carencias actuales de la unidad de potencia y su manejabilidad.
En el podcast Beyond the Grid, el responsable de Audi F1 aseguró que el monoplaza de la marca puede ser “quizá el cuarto equipo en términos de chasis”, solo por detrás de Ferrari, Mercedes y McLaren según el análisis interno del equipo. Esa valoración, explicó, se apoya en la telemetría, las estimaciones GPS y las sensaciones de los pilotos, y la calificó como “un resultado extraordinario” para una estructura heredada de Sauber.
“Estoy muy satisfecho con el chasis”, dijo Binotto, antes de destacar que Audi ha logrado una “buena correlación con el túnel de viento y el simulador”, algo que definió como “lo más importante” para la plataforma de ingeniería. También aseguró que el coche es “bastante rápido en curva”, una señal de que la base aerodinámica y mecánica del proyecto ya está asentada.
Ese diagnóstico, sin embargo, choca con unos resultados que todavía no reflejan ese potencial. Binotto situó el principal déficit del equipo en “probablemente más el rendimiento de la unidad de potencia, los controles de la unidad de potencia y la manejabilidad”, mientras los resúmenes del caso también recogen problemas técnicos y de fiabilidad, incluido que uno de sus pilotos ni siquiera pudo tomar la salida en los grandes premios de Australia y China por incidencias mecánicas.
Por eso, Binotto rebajó cualquier expectativa de una recuperación inmediata. Explicó que el desarrollo de motor requiere más tiempo que el aerodinámico y que el siguiente avance importante exigirá cambios de hardware, de modo que “eso no será posible para 2027, pero sí alcanzar el nivel correcto en 2028”. En su planteamiento, 2028 es el primer momento realista para esperar una mejora sustancial, al margen de cómo evolucionen las reglas.
Ese calendario encaja con la hoja de ruta más amplia de Audi. Binotto recordó que 2026 es la primera temporada de la marca como equipo oficial y que el objetivo del año no se mide en puntos, presencias en Q3 o posición final en el campeonato, sino en una “transformación de la mentalidad” dentro de la escudería.
Según explicó, esa evolución debe convertir a Audi primero en un equipo competitivo y quizá aspirante, antes de dar el paso a una candidatura real a victorias y, finalmente, al título mundial en 2030. La clave, para Binotto, es que la solidez del chasis ya existe, pero el proyecto no podrá traducirla en podios y triunfos hasta que motor, control y manejabilidad alcancen el mismo nivel en 2028.
© Eterna