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Audi se mete en la pelea por la Q3 en Mónaco

Audi firmó su mejor viernes de la temporada en Mónaco al colocar a Nico Hülkenberg y Gabriel Bortoleto dentro del top 10 en las dos sesiones, un rendimiento que le deja como primer equipo del pelotón medio justo antes de la clasificación más decisiva del año en un circuito donde adelantar casi no existe.

Hülkenberg terminó séptimo en la primera sesión con un 1:15.343 y octavo en la segunda con 1:14.094, mientras que Bortoleto fue noveno tanto en FP1 como en FP2 con 1:15.750 y 1:14.359. Eso situó a Audi inmediatamente por detrás de Ferrari, Red Bull, Mercedes y McLaren, y reforzó la sensación de que el equipo llegó a Montecarlo con una base competitiva desde el inicio del fin de semana.

El dato tiene más peso porque Audi arrastra una tendencia frustrante este año: ha aparecido varias veces en la mitad alta de la parrilla, pero no ha sabido convertir ese ritmo en puntos y no puntúa desde la cita inaugural en Australia. En Mónaco, donde la posición de salida condiciona casi toda la carrera, esa velocidad a una vuelta adquiere un valor mucho mayor.

Bortoleto no tuvo un día completamente limpio. El brasileño explicó que sufrió "algunos pequeños problemas" al inicio de la FP1 y que después tardó en cerrar una vuelta fuerte con el neumático blando por el tráfico, pero aun así acabó satisfecho con el balance de la jornada. El piloto de Audi dijo tras los entrenamientos del viernes que el equipo entendió mejor el equilibrio del coche y sus limitaciones, y añadió: "Todavía hay mucho que podemos mejorar, y vamos a trabajar duro esta noche para encontrar esas ganancias extra".

Ese margen de progreso también formaba parte de la lectura interna del equipo, que este fin de semana está probando un pequeño paquete de mejoras. Allan McNish, director de Audi Racing, rebajó cualquier sorpresa por la posición del viernes al recordar que el coche ya había mostrado nivel en configuración de clasificación. "Siempre hemos sido competitivos, diría yo, en ritmo de clasificación, quedándonos al borde de la Q3 en cada carrera hasta ahora, así que sinceramente no creo que sea una sorpresa", señaló. McNish destacó además que tanto Hülkenberg como Bortoleto pudieron rendir con confianza "con todos los juegos de neumáticos, ya fueran duros, medios o blandos".

Hülkenberg salió del coche con una valoración parecida. El alemán aseguró que estuvieron "inmediatamente en la mezcla desde las primeras vueltas de la FP1" y subrayó que lo visto después en FP2 solo refuerza ese optimismo, aunque también insistió en que la clave estará en afinar cada detalle durante la noche. Según explicó, el enfoque debe ser mantener la calma, preparar bien el sábado y llegar listos para aprovechar cualquier oportunidad.

Ahí está ahora la verdadera dimensión del viernes de Audi. Después de meses quedándose a las puertas, el equipo llega a la clasificación de Mónaco con una opción real de meter sus dos coches en la pelea por la Q3 y, si convierte esa velocidad de una vuelta en posición de parrilla, abrir por fin la puerta a los puntos que se le resisten desde Australia.