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Zak Brown presiona a la FIA por Alpine y Mercedes

Zak Brown, CEO de McLaren, ha pedido formalmente a Mohammed Ben Sulayem que la FIA cambie las reglas para “eliminar” la copropiedad y las alianzas entre equipos de Fórmula 1, justo cuando el organismo ya examina la posible compra por Mercedes del 24% de Alpine por su impacto potencial en la equidad deportiva.

Brown ha llevado su postura más allá de las declaraciones públicas con una carta de seis páginas enviada al presidente de la FIA. En ella sostiene que, con una F1 financieramente saneada, ya no hay justificación para estructuras de propiedad cruzada ni para relaciones que acerquen a la parrilla a un modelo de equipos “A/B”. Su petición va incluso más lejos que frenar nuevos acuerdos: “Necesitamos eliminar cualquier nueva alianza, ya sea mediante propiedad, participación estratégica o cualquier otra forma equivalente de control o influencia, y necesitamos trabajar juntos rápidamente para iniciar el proceso de deshacer las ya establecidas para garantizar que la futura integridad del deporte no se vea comprometida”.

El debate ha ganado urgencia por el interés atribuido a Mercedes en la participación del 24% de Alpine en manos de Otro Capital. Ese paquete fue adquirido en 2023 por unos 200 millones de euros y distintas informaciones lo sitúan ahora en una valoración de alrededor de 600 millones de dólares o cerca de 800 millones de euros. Si la operación se planteara solo como inversión financiera, Renault mantendría el 76% del equipo, pero el movimiento ha bastado para reabrir una discusión mucho más amplia sobre independencia competitiva y poder político dentro del paddock.

La FIA ya ha abierto una investigación sobre la “propiedad múltiple de equipos”. Ben Sulayem reconoció en el Gran Premio de Miami que el asunto está bajo estudio desde el punto de vista legal, ético y deportivo. “Sí creo que poseer dos equipos no es la manera correcta, este es mi punto de vista personal, pero lo estamos analizando porque es un área complicada”, dijo. También explicó que la FIA ha puesto a su gente a estudiar “si es posible, si está permitido y si es lo correcto”.

Brown insiste en que su crítica no va dirigida solo a Mercedes o Alpine, sino a cualquier estructura de ese tipo. “Se aplica a cualquiera y a todos. Equipos A/B, copropiedad, independientemente de quién sea, me parece mal”, dijo en la fábrica de McLaren. “No creo que sea saludable para el deporte. No es algo personal ni contra un equipo o una persona en concreto”.

Para defender que el problema no es teórico, Brown cita ejemplos recientes que, a su juicio, muestran cómo las alianzas entre escuderías pueden alterar la competición. Señala la vuelta rápida de Daniel Ricciardo con Racing Bulls en Singapur 2024, que quitó un punto a McLaren mientras Lando Norris peleaba el título con Max Verstappen. También menciona que Liam Lawson fue apartado para favorecer a Verstappen en el reciente Gran Premio de Miami. En el plano operativo, compara los nueve meses de espera y la compensación que McLaren tuvo que asumir para incorporar a Rob Marshall con el paso de Laurent Mekies de Racing Bulls a Red Bull “en cuestión de días”.

Su carta también cuestiona las ventajas indirectas que pueden surgir de compartir recursos como túneles de viento o software, y pone el foco en si los cortafuegos internos entre equipos realmente funcionan como lo harían entre competidores genuinamente independientes. Ahí encaja también el movimiento de personal entre estructuras vinculadas, un punto especialmente sensible en una categoría marcada por el límite presupuestario y por las restricciones habituales para fichajes entre rivales.

Ben Sulayem ha ligado el caso a una preocupación más amplia sobre la gobernanza futura de la Fórmula 1. El presidente de la FIA advirtió de que el problema aparece cuando una inversión puede servir para bloquear a otros compradores o para ganar influencia en las votaciones regulatorias. “Existe algo llamado el lado deportivo. Si perdemos el espíritu deportivo, creo que ya no habrá apoyo”, afirmó. “Así que, por mi parte, no estoy con ello al 100%”.

Ahí es donde el posible vínculo entre Mercedes y Alpine adquiere un peso mayor que el puramente financiero. Alpine correrá con motores Mercedes desde 2026, de modo que una relación accionarial se sumaría a una conexión técnica ya confirmada. Para Brown y para la propia FIA, la combinación de lazos societarios, deportivos y políticos puede convertirse en un factor decisivo cuando la F1 se acerca al próximo gran ciclo reglamentario, con el equilibrio de poder entre equipos y la integridad competitiva en el centro del debate.