Zak Brown, CEO de McLaren, advirtió este miércoles de que la Fórmula 1 cometería “un error” si permitiese una nueva estructura de equipos A/B o de multipropiedad, en medio de la información que sitúa a Mercedes estudiando una entrada en el accionariado de Alpine.
Brown situó el debate en un terreno más amplio que un caso concreto. En una conferencia de prensa organizada por McLaren, sostuvo que la categoría debe alejarse “lo más rápido posible” de ese modelo porque supone “un riesgo muy alto de comprometer la integridad de la equidad deportiva”. También dejó claro que su postura no va dirigida contra una marca en particular. “Se aplica a cualquiera y a todos”, dijo. “No creo que sea saludable para el deporte”.
El jefe de McLaren apuntó a la posible compra por parte de Mercedes del 24% de Alpine, actualmente en manos de Otro Capital, como el tipo de movimiento que no debería abrir una nueva puerta en la parrilla. Según Brown, en el último Pacto de la Concordia ya se debatió incluso la posibilidad de que, con el tiempo, una de las dos escuderías de Red Bull fuese vendida. Por eso consideró que avanzar en la dirección opuesta y permitir otra alianza de este tipo sería “ridículo” y “un error para el deporte”.
Brown aceptó que la situación de Red Bull y Racing Bulls, una relación que definió como asentada desde hace “20 años”, puede tolerarse si está vigilada. Dijo percibir “más concienciación y más control por parte de la FIA” y añadió que le alegra ver que “Racing Bulls y Red Bull ya no parecen el mismo coche”. Aun así, insistió en que ampliar la multipropiedad en la F1 sería perjudicial.
La base de su argumento, explicó, está en la credibilidad competitiva del campeonato. Brown afirmó que lo que alejaría a los aficionados sería que no sintieran que hay “11 equipos de carreras independientes”. Para ilustrarlo, recurrió a una comparación con el fútbol: “¿Se imaginan un partido de la Premier League en el que hay dos equipos del mismo grupo, uno desciende si pierde y el otro puede permitirse perder? Eso es lo que corremos el riesgo de tener”.
Para sostener esa advertencia, citó varios episodios que, a su juicio, muestran cómo estas relaciones pueden alterar el resultado deportivo. Señaló que Daniel Ricciardo, cuando corría para el entonces equipo satélite de Red Bull, le quitó a McLaren “un punto de la vuelta rápida” en Singapur 2024 “para ayudar al otro equipo”. También recordó las “violaciones de propiedad intelectual” del caso de los conductos de freno de Racing Point en 2020.
Brown amplió después la crítica a las alianzas entre estructuras con propietarios distintos. Puso en el foco la colaboración “extremadamente cercana” entre Ferrari y Haas, especialmente por el intercambio de personal y por lo que considera un riesgo claro en materia de propiedad intelectual. “Sabemos que gran parte de la propiedad intelectual está en tu cabeza”, señaló.
Ahí enlazó con otro de sus reproches centrales: el movimiento de empleados entre equipos vinculados. Según Brown, McLaren tiene que esperar para cerrar ciertos fichajes y, en ocasiones, asumir acuerdos financieros que acaban afectando a su límite presupuestario. En cambio, denunció que hay personas que pasan “de un equipo a otro de la noche a la mañana” y a veces “sin compensación financiera”, algo que definió como “una ventaja financiera injusta” y “una ventaja deportiva injusta”.
Brown remató su posición defendiendo que la relación entre escuderías debería quedarse en el suministro de motores. “Tener proveedores de unidades de potencia es hasta donde debería llegar”, afirmó. En un momento en el que la F1 debate su equilibrio competitivo y su marco de alianzas, su mensaje fue inequívoco: cualquier nueva estructura de copropiedad acercaría el campeonato a un modelo menos independiente y, para McLaren, menos limpio desde el punto de vista deportivo.
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