Zak Brown, CEO de McLaren Racing, reveló que en 2016 llegó a pensar que iba a incorporarse a Liberty Media para trabajar en la cúpula comercial de la Fórmula 1, pero acabó eligiendo McLaren cuando recibió una oferta que consideró “más emocionante que la oportunidad de la Fórmula 1”.
Brown lo explicó en el videopódcast “In Conversation with” de The Race Business, donde relató que Liberty Media quiso ficharle cuando Chase Carey asumió el mando de la F1. “Tuve una oportunidad”, dijo. Según su propio recuerdo, el movimiento parecía encaminado: “De hecho, pensé que iba a ir allí [Liberty/F1]. Y entonces surgió la oportunidad de McLaren”.
La decisión cambió por completo a partir de la evolución interna en Woking. Brown contó que su primer contacto con McLaren había sido a través de Ron Dennis, pero que “el papel que Ron ofrecía no era tan emocionante como la oportunidad de la Fórmula 1”. Después, con la salida de Dennis de la empresa, la propuesta cambió. “Y entonces me presentaron algo que era más emocionante que la oportunidad de la Fórmula 1”, explicó.
Ahí estuvo la clave de su elección. Brown sostuvo que el puesto en la F1 era “una oportunidad increíble”, pero que McLaren le ofrecía algo que para él pesaba más: seguir ligado a la competición de forma directa. “Cuando se apagan los semáforos, yo quiero ir a correr”, resumió. En esa comparación, el lado comercial del campeonato le atraía por negocio e influencia, pero no por la experiencia deportiva que buscaba.
Esa preferencia también explica el tipo de reto que aceptó en McLaren. Brown describió el estado del equipo en su llegada con crudeza: “Era un desastre”. Habló de una estructura descontenta, marcada por la política interna, con aficionados frustrados y con pocos patrocinadores, además descontentos. La situación comercial, según dijo, estaba en mínimos históricos, y el equipo venía de “la peor temporada de la historia de McLaren”.
Su respuesta fue empezar por la marca. Brown dijo que veía en McLaren “una gran marca que necesitaba rejuvenecerse”, y que por eso devolvió al equipo al color papaya y trató de construir una identidad “más exclusiva, más enérgica, colorida, amistosa y cálida”, en contraste con una imagen que definió como “negra, gris, fría y poco acogedora”.
Desde ahí, centró su plan en reconstruir el área comercial y recuperar la confianza dentro del equipo. Brown explicó que sabía que ahí podía marcar la diferencia, porque unos mejores ingresos debían traducirse en herramientas para volver a ser competitivos. “Si podíamos enderezar la parte comercial, podríamos fichar a los mejores pilotos, conseguir nuevos túneles de viento y cosas de esa naturaleza”, señaló.
Su relato dibuja una bifurcación clara en un momento decisivo de su carrera: en lugar de pasar al negocio de la Fórmula 1 con Liberty Media, eligió asumir la reconstrucción de McLaren desde dentro porque era la opción que mejor unía su perfil ejecutivo con lo que más le sigue moviendo en este deporte, correr.
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