Red Bull sostiene que el gran riesgo de fabricar su propio motor para 2026 ya está dando señales positivas: Laurent Mekies asegura que la unidad de potencia ha superado las expectativas iniciales y que el equipo ya está en una posición en la que “no va a hacer un desastre”, aunque todavía sigue por detrás de Mercedes.
El jefe del equipo explicó que poner en marcha el proyecto desde cero fue “todo un desafío” hasta lograr “meter una unidad de potencia funcional en el coche”. En ese proceso, Red Bull llegó a contemplar internamente el temor a un posible “fenómeno fantasma”, el escenario en el que el motor no rindiera al nivel esperado y el equipo tardara años en cerrar la brecha. Mekies, en declaraciones a De Telegraaf, afirmó que ese riesgo no ha desaparecido del todo en términos competitivos, pero sí cree que la base actual evita ese panorama y que “nuestro motor” ha “superado claramente” lo que esperaban “por el momento”.
Esa evaluación es central para el plan de Red Bull de volver a ganar cuanto antes. Mekies resumió su misión con una frase directa: “ganar”, y añadió que deben hacerlo “lo antes posible”. Para conseguirlo, situó el proyecto de motor propio como uno de los tres pilares del futuro del equipo junto al talento interno y a las inversiones en Milton Keynes, donde destacó la llegada de un nuevo túnel de viento porque el actual “ha mostrado claramente” sus limitaciones.
En esa hoja de ruta, la independencia frente a un suministrador externo ocupa un lugar clave. Mekies considera que contar con motor propio es “increíblemente importante” para el futuro de Red Bull, incluso si admite que todavía “hay una brecha que cerrar con la competencia”, en referencia a Mercedes. Aun así, cree que la estructura puede dar “un gran paso, sin duda hacia 2027”, lo que convierte el programa no solo en una respuesta al reglamento de 2026, sino en la base de una reconstrucción deportiva más amplia.
Max Verstappen respaldó esa lectura al valorar de forma positiva el trabajo realizado por la nueva división de motores junto a Ford. El piloto de Red Bull dijo a la prensa que está “muy feliz y orgulloso de dónde estamos” y destacó el esfuerzo de la fábrica durante los últimos años para llegar al punto actual. También incluyó en ese reconocimiento “la contribución de Ford”.
El neerlandés dejó claro que, en el arranque de 2026, las principales preocupaciones del equipo no se han centrado tanto en la fiabilidad de la unidad de potencia como en el rendimiento del chasis. Ese matiz ayuda a explicar por qué Red Bull mantiene la confianza en su programa de motores pese a un inicio sin podios. Verstappen sigue buscando el primero de la temporada y su mejor resultado hasta ahora es el quinto puesto logrado en el GP de Miami.
La seguridad que transmite Red Bull con su nueva estructura también se refleja en su postura sobre el siguiente gran cambio reglamentario. Después de que Mohammed Ben Sulayem confirmara recientemente que la F1 apunta a un regreso a motores atmosféricos V8 o V10 para 2030 o 2031, con sistemas de batería, Mekies afirmó ante medios como RacingNews365 que esa posibilidad sería “bienvenida en Milton Keynes” y que, como Red Bull Powertrains, están “bastante tranquilos con ello”.
Mekies sostuvo que la compañía tuvo que empezar “desde cero” con esta unidad de potencia y que el punto de partida es “decente”. También reconoció que Red Bull Powertrains sigue por detrás de Mercedes en rendimiento de motor, pero considera que el grupo ha hecho “un trabajo fenomenal” para meterles “en la pelea”. Desde esa perspectiva, el proyecto de 2026 ya no se presenta como una apuesta defensiva para sobrevivir al cambio técnico, sino como el centro del intento de Red Bull por cerrar distancias y volver a luchar por victorias y títulos.
© Jonathan Borba