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Wolff pide retoques mínimos al reglamento F1 2026

Toto Wolff reclamó que la reunión clave de este lunes sobre el reglamento de 2026 apruebe cambios limitados y precisos, no una revisión radical, en un momento en que la Fórmula 1 busca corregir los primeros problemas detectados tras solo tres carreras.

Antes del encuentro virtual del 20 de abril entre la FIA, la Fórmula 1, los equipos y los fabricantes con vistas a introducir ajustes de cara a Miami, el jefe de Mercedes dijo que ve "buenas soluciones" para evolucionar las normas, pero lanzó una advertencia clara: hay que actuar "con un bisturí y no con un bate de béisbol".

Wolff explicó que las conversaciones entre "el grupo de pilotos, la FIA, la Fórmula 1 y los equipos" han sido "constructivas" y que "todos compartimos los mismos objetivos". En su planteamiento, la prioridad es "mejorar el producto", hacerlo más puro en pista y reforzar la seguridad sin destruir lo que ya funciona del nuevo paquete.

La presión para revisar el reglamento llega por varios frentes. Las reglas de 2026, construidas sobre un reparto cercano al 50/50 entre motor térmico y potencia eléctrica, han disparado la importancia de la gestión de energía tanto en clasificación como en carrera. Eso ha provocado críticas por el uso excesivo del lift-and-coast, por una conducción menos natural en las curvas y por adelantamientos que algunos consideran demasiado artificiales.

El otro foco es la seguridad. El accidente de 50G de Oliver Bearman en Suzuka reabrió el debate sobre las grandes diferencias de velocidad de cierre que pueden generar los nuevos coches. Wolff lo incluyó entre los asuntos que deben abordarse, aunque insistió en que la respuesta no puede ser desmantelar el reglamento a las primeras de cambio.

"Solo llevamos tres carreras", recordó el dirigente de Mercedes, que pidió aprender de etapas anteriores en las que, según dijo, se tomaron decisiones "de manera errática", se fue "demasiado lejos" y más tarde se comprobó que "no era bueno". Su idea es proteger los aspectos que sí están funcionando, "como los adelantamientos", mientras se corrigen la clasificación y los puntos de seguridad más sensibles.

Wolff se declaró "prudentemente optimista" sobre la posibilidad de ratificar soluciones ya este mismo lunes. También enmarcó el debate como una responsabilidad colectiva: "Somos los guardianes de este deporte". A su juicio, el punto de partida debe ser fijar objetivos claros desde el principio, empezando por "hacer la clasificación más espectacular y agradable para los pilotos" y responder a las preocupaciones de seguridad sin perjudicar la calidad de las carreras.

Preguntado por el riesgo de que estos retoques se queden cortos y haya que volver a tocar las reglas más adelante, sostuvo que los primeros pasos van en la dirección correcta, "sin pasarse ni quedarse cortos", y dejó abierta la puerta a redefinir objetivos más adelante si fuera necesario.

Wolff también pidió que las discrepancias se resuelvan dentro de los órganos del campeonato y no en público. Señaló que "el deporte está en una posición muy buena" y defendió que pilotos, FIA, F1 y equipos deben discutir con una base de datos y de interés general, no por ventaja propia ni por nostalgia. "¿Qué aman los aficionados y qué no?", planteó como criterio de fondo.

Ese enfoque coloca la votación de este lunes como una prueba inmediata para la F1 de 2026: corregir la gestión de energía y los riesgos que ya han aflorado, pero sin comprometer un reglamento que apenas ha empezado a mostrar su verdadero impacto.