Max Verstappen llegó a Mónaco con una preocupación muy concreta: el RB22 sigue sufriendo sobre los pianos y las superficies irregulares, justo el tipo de limitación que más castiga en un circuito urbano donde evitarlos no es una opción.
Durante el fin de semana del Gran Premio de Canadá en Montreal, el piloto de Red Bull explicó a Motorsport.com que el coche sigue siendo especialmente problemático en ese punto. “Sobre los baches no es tan malo, pero con los pianos es muy difícil”, dijo Verstappen, antes de vincularlo a “la filosofía de nuestro coche en este momento”. Según el neerlandés, el equipo todavía no ha encontrado el compromiso que busca entre absorber mejor esas irregularidades y mantener el rendimiento puro del monoplaza.
La referencia más clara la dejó la clasificación de Montreal. Verstappen señaló que, después de atacar los pianos de la última chicane, el efecto se notó de inmediato. De ahí salió también su comentario más gráfico sobre lo que puede esperar en Montecarlo: “Cuando pasó eso, solo pensé: ‘Oh sí, esto va a ser genial. Creo que voy a pedir una espalda nueva’”. La broma resumía el problema de fondo: si el coche ya penaliza en Canadá, Mónaco amenaza con exponerlo todavía más.
Verstappen admitió además que le sorprende que esta debilidad siga tan presente después de varias temporadas. “Si se supiera exactamente cuál es la causa, ya se habría solucionado, y eso es exactamente en lo que estamos trabajando ahora”, afirmó. También apuntó que en Miami la situación fue algo mejor, precisamente porque el trazado no era tan irregular, lo que facilitó encontrar una puesta a punto más adecuada.
Laurent Mekies, director del equipo Red Bull, mantuvo un tono más optimista cuando Motorsport.com le preguntó si el problema podía resolverse este año o si había que esperar a 2027. “No hay ninguna razón por la que no pueda solucionarse en 2026”, dijo. Mekies, sin embargo, dejó claro por qué el arreglo no es simple: “Se puede resolver el problema de una manera que no solo elimine estas dificultades, sino que haga el coche más lento en general”.
Ahí está el equilibrio que Red Bull todavía persigue. Mekies explicó que el objetivo no es corregir el comportamiento sobre pianos a cualquier precio, sino hacerlo mientras el coche gana rendimiento. “Tenemos que encontrar una solución que corrija estos problemas, pero que al mismo tiempo mejore el coche. Para mí, ese es el reto. Por eso llevará tiempo”, señaló.
El responsable francés insistió en que el equipo ya ha resuelto varios problemas fundamentales del coche desde el inicio de la temporada y confía en seguir avanzando, pero Mónaco llega antes de que exista una solución definitiva. Eso convierte el fin de semana en una prueba inmediata para Red Bull y para Verstappen, que tendrá que convivir otra vez con una debilidad especialmente cara en un trazado donde cada piano y cada irregularidad cuentan.
© Morio