Max Verstappen aseguró este jueves en el Gran Premio de Canadá que los cambios previstos por la FIA para los motores de 2027 aumentan “sin duda” sus opciones de seguir en la Fórmula 1, al considerar que mejorarían el “producto” que ofrece la categoría.
El piloto de Red Bull recibió de forma muy positiva la dirección tomada por la FIA en el debate sobre las unidades de potencia. La idea es alejarse del reparto casi 50/50 entre motor de combustión y energía eléctrica que tanto ha criticado y acercarse a una proporción de 60/40 a favor del V6. Para ello, la propuesta pasa por aumentar el flujo de combustible y reducir en unos 50 kW la aportación del MGU-K o del ERS, con la posibilidad también de retocar la capacidad de la batería para que el comportamiento de los coches sea más natural.
“Va claramente en una dirección muy positiva”, dijo Verstappen en Montreal. “Es lo mínimo que esperaba”. Y cuando se le preguntó si eso reforzaba sus opciones de seguir compitiendo el próximo año, fue directo: “Sí, sin duda. Solo quiero un buen producto en la Fórmula 1 y esto sin duda mejorará el producto”.
Ese cambio de tono importa porque Verstappen había sido durante meses el crítico más duro de la nueva filosofía de motores. El neerlandés venía cuestionando que la fuerte dependencia eléctrica obligara a los pilotos a conducir pensando demasiado en recargar la batería, sin que esa parte híbrida pudiera además entregar su potencia de forma suficientemente consistente. Después de Suzuka, en marzo, llegó a decir que se estaba tomando muy en serio su futuro inmediato en la F1 porque no estaba disfrutando con estas reglas.
Ahora vincula de forma explícita su continuidad a que esa corrección salga adelante. Verstappen insistió en que para él la cuestión no depende solo de tener un coche competitivo, sino de que la categoría ofrezca un concepto de pilotaje que le convenza. Según explicó, las modificaciones previstas “ayudarán mucho”, elevarán su disfrute y dejarán el reglamento “casi de vuelta a la normalidad”. También resumió esa idea con otra frase clara: si el producto mejora, él estará “más contento” y eso es lo que necesita “para poder seguir en la Fórmula 1”.
La cautela, sin embargo, sigue ahí. Aunque la FIA habló tras Miami de un acuerdo “en principio”, los detalles todavía no están cerrados y no todos los fabricantes tienen el mismo interés en rectificar una normativa en la que ya han invertido tiempo y dinero. Por eso Verstappen evitó dar una garantía absoluta: “Por eso tenemos que esperar a ver hasta que esté completamente confirmado. Pero eso definitivamente tiene que pasar”.
Carlos Sainz, piloto de Williams y director de la GPDA, respaldó la misma dirección técnica al afirmar que es exactamente lo que cree que la Fórmula 1 debería hacer. Pero también advirtió del principal obstáculo: “Por desgracia, como siempre en este deporte, habrá política y habrá diferentes intereses entre los principales fabricantes, que empujarán en una dirección u otra según lo que les convenga”.
Eso deja la situación clara para la F1 de cara a 2027: el reglamento que salga adelante no solo marcará el reparto de potencia de la próxima generación, sino que también condicionará la permanencia de su piloto más dominante en la parrilla.
© Jake Archibald from London, England