© Jake Archibald from London, England

Verstappen acusa a Red Bull tras caer al sexto puesto

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Max Verstappen saldrá sexto en el GP de Hungría después de trompear en la última curva de su vuelta final de Q3 y atribuir su discreta clasificación a una “degradación del coche” y a una pérdida aerodinámica que dejó su Red Bull “completamente ingobernable”.

El piloto de Red Bull explicó que el problema no estaba en las gomas, sino en el propio RB22 a medida que avanzaba la sesión. “El fin de semana en general ha sido difícil, pero cuando en vez de degradarse los neumáticos se degrada tu coche, entonces tienes un gran problema”, dijo Verstappen tras la clasificación. Según el neerlandés, el coche “empeoraba cada vez más, vuelta tras vuelta”, hasta hacer casi imposible cerrar un giro competitivo.

Ese deterioro terminó de verse en su último intento de Q3, cuando perdió la zaga en la entrada de la última curva. Verstappen describió que en ese punto la parte trasera era “inexistente” y que el coche fue generando cada vez más sobreviraje, justo al contrario de lo habitual en una pista que gana agarre con el paso de las vueltas. También aseguró que en algunas entradas de curva el RB22 se volvió “incontrolable”, con la sensación de que “el coche ya no se pegaba al asfalto”.

En la radio posterior a la sesión descargó toda su frustración. Verstappen, piloto de Red Bull y cuatro veces campeón del mundo, dijo que “el coche está completamente roto aerodinámicamente, cada vez va peor y peor”, antes de rematar que había sido “una broma” y “un fin de semana de mierda”. Después insistió en que la “degradación en clasificación es masiva” y que el coche era “completamente inconducible”.

Lo que más preocupa a Verstappen es que el fallo no sigue un patrón claro. Aseguró que Red Bull “sigue teniendo problemas diferentes todo el tiempo” y que ese es “probablemente el mayor problema en este momento”. También admitió que “siempre” le parece “un problema distinto”, algo que complica mucho controlarlo y encontrar una solución. Aun así, explicó que durante la propia clasificación el equipo ya veía en los datos una pérdida de carga aerodinámica y que la aerodinámica “se estaba deteriorando”.

El episodio de Budapest encaja además en una secuencia preocupante para el campeón. Fue la tercera vez en las últimas cuatro citas que pierde el coche en una sesión competitiva, después de su accidente en la Q3 del Red Bull Ring y del trompo en las vueltas finales del Gran Premio de Gran Bretaña.

Para Red Bull, la consecuencia inmediata fue una clasificación muy por debajo de lo esperado, con Verstappen sexto e Isack Hadjar octavo. Y para la carrera del domingo, el foco quedó fijado en un problema mucho más serio que una mala vuelta: corregir un RB22 que, según su propio piloto, “no se puede conducir así”.

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