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Hamilton rompe el guion y bate a Mercedes

Lewis Hamilton logró la pole para la sprint del GP de Gran Bretaña por 0,011 segundos sobre Kimi Antonelli después de que Ferrari borrara en Silverstone el déficit de velocidad punta y despliegue eléctrico que se le suponía tras Austria.

La sorpresa fue doble. En el paddock se esperaba que Ferrari sufriera en un circuito sensible a la potencia y a la eficiencia en recta, pero Hamilton explicó que dentro del equipo habían llegado a asumir “perder hasta seis décimas en la recta”, cuando en Austria habían sido “cuatro décimas”. “En la realidad no se vio nada de eso”, dijo. Los datos de su vuelta de pole sostienen esa impresión: el SF-26 alcanzó 322 km/h en Copse y llegó hasta 271 km/h a la salida de Stowe hacia la recta corta final, en ambos puntos unos 10 km/h por encima de Antonelli.

Eso dejó a Mercedes intentando entender no solo por qué Ferrari ya no pagaba peaje en las rectas, sino por qué ni siquiera una solución propia de gestión eléctrica le bastó para responder. Según The Race, el equipo de Brackley utilizó en Silverstone una táctica legal para maximizar la potencia en el último tramo de la vuelta: Antonelli y George Russell levantaban antes de cruzar la línea de meta para exprimir el despliegue hasta ese punto. La maniobra, detectada en la telemetría, guarda parentesco conceptual con el truco de clasificación que la FIA cerró tras Japón, aunque en este caso se mantiene dentro del reglamento.

El beneficio existió, pero no cambió el resultado. El análisis citado por The Race señala que Antonelli salía de Club alrededor de 0,125 segundos por detrás de Hamilton, recortó esa diferencia hasta quedarse a solo 0,002s gracias al extra de despliegue y aun así terminó 0,011s más lento en la línea. Antes de levantar, el Mercedes llegó a tener una ventaja de 7-8 km/h, pero cruzó meta 5 km/h más despacio.

La reacción de Mercedes fue de desconcierto. George Russell admitió que Ferrari “parece el mejor en este momento” y que “hay cosas que no terminan de tener sentido”, porque él habría esperado a Ferrari fuerte en Austria y a Mercedes fuerte en Silverstone. Andrew Shovlin, ingeniero jefe de Mercedes, fue más directo al hablar de “una diferencia de velocidad que todavía tenemos que entender y que nos costó mucho tiempo en las rectas”.

Shovlin también señaló que parte del problema fue interno. Mercedes llegó al final de la sesión con un coche difícil de equilibrar y demasiado agresivo de tren delantero. “Durante la sesión hicimos cambios para dar más estabilidad al coche”, explicó. “Pero incluso en la SQ3 seguíamos sintiendo que el tren delantero era demasiado fuerte. Con un viento tan racheado, eso no es lo ideal.” Esa inestabilidad no solo penaliza en curva, también complica una gestión limpia de la energía.

El cambio de panorama importa porque Ferrari había llegado a Silverstone marcada por la idea de que su punto débil seguía estando en la unidad de potencia y en el despliegue eléctrico, incluso después del nuevo motor introducido en Austria. En cambio, Hamilton convirtió justo ese apartado en la clave de la pole. Si lo visto el viernes se confirma durante el resto del fin de semana, Ferrari habrá dejado de ser solo un perseguidor cercano para convertirse en un rival capaz de golpear a Mercedes precisamente en el terreno donde parecía más vulnerable.