Mark Rushbrook asegura que el nuevo DM01 de Red Bull-Ford ha arrancado la era 2026 de la Fórmula 1 mucho mejor de lo que muchos esperaban, pero insiste en que Mercedes sigue siendo la referencia real entre los motores.
El director de Ford Performance explicó a Motorsport-Total.com que, tras apenas tres años y medio de desarrollo, Red Bull-Ford está ya “en la pelea” con su primera unidad de potencia propia. “Sabíamos el increíble desafío que suponía simplemente estar en la parrilla con la nueva unidad de potencia. Pero estar ahora mismo metidos en la lucha se siente definitivamente bien”, dijo Rushbrook.
Ese inicio competitivo contrasta con el mensaje que rodeaba al proyecto hace un año. En una conversación con periodistas neerlandeses en Zandvoort, Toto Wolff advirtió de que Red Bull tenía que “escalar el Monte Everest” con su nuevo programa de motores. Después, en los test de invierno de Baréin ya en 2026, tanto Wolff como George Russell pasaron a describir la unidad Red Bull-Ford como la “referencia absoluta”. Rushbrook rebajó esa idea al recordar que “hay deporte, hay técnica y, desde luego, también hay política”. Max Verstappen ya había respondido a ese cambio de tono con una advertencia: “Esperad a ver lo rápido que irá Mercedes en las rectas de Melbourne”.
El trasfondo de ese salto está en 2021, cuando la decisión inicial de Honda de salir de la Fórmula 1 llevó a Red Bull a dejar de depender de un proveedor externo y construir su propia estructura de motores en Milton Keynes. La fábrica se levantó en 55 semanas y el primer V6 de combustión desarrollado por Red Bull se puso en marcha en agosto de 2022, antes de que el DM01 debutara al inicio de la temporada 2026.
Ford, además, acabó entrando mucho más a fondo de lo previsto. Rushbrook explicó que al principio su papel se limitaba “a la parte de electrificación: la celda de batería, el motor, el inversor, el software y los sistemas de calibración”, pero que el trabajo terminó extendiéndose también al motor de combustión a medida que cambiaba la estrategia de Ford para sus coches de calle. Según Rushbrook, uno de los beneficios inesperados más grandes llegó en áreas como la fabricación aditiva y la producción avanzada. “La capacidad de imprimir piezas, de producirlas tan rápido, con el control de calidad, la precisión y las tolerancias necesarias, nos ha llevado mucho más lejos de lo que esperábamos. Y también ha sido una enorme ventaja para otros programas de competición”, afirmó.
Aun así, Rushbrook no compra la idea de que Red Bull-Ford haya arrancado la nueva normativa como patrón absoluto. Su valoración es más prudente: el proyecto está en el grupo delantero, pero todavía es difícil medir con exactitud la jerarquía de motores. Parte del problema, explicó, es que las nuevas unidades de potencia son especialmente sensibles a las condiciones de uso.
“Vemos diferencias según las distintas condiciones, y eso también es parte de lo que tenemos que resolver”, señaló. Rushbrook pidió a la FIA que tenga en cuenta ese contexto en sus evaluaciones con el sistema ADUO tras el Gran Premio de Canadá, en lugar de “mirar ciegamente los datos”. Cuando habló de contexto, se refirió a “las temperaturas, la humedad y el entorno en el que compites”, porque cada motor reacciona con distinta sensibilidad.
Red Bull y Ford, según Rushbrook, ya tienen “una imagen clara” de lo que deben mejorar en su unidad de potencia, aunque no quiso detallar públicamente esos puntos. Y pese al buen arranque del DM01, su conclusión coincide con la de Verstappen sobre el listón actual de la nueva era: Mercedes sigue siendo el motor a batir. “Sí, bueno, es bastante bueno”, zanjó Rushbrook con una sonrisa.
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