© Jake Archibald from London, England

Red Bull, bajo presión por su alerón antes de Spa

La FIA ha intensificado su examen sobre el alerón trasero rotatorio conocido como “Macarena” después de que Max Verstappen sufriera dos accidentes en Austria y Silverstone por dos fallos distintos en la versión de Red Bull, una secuencia que ha convertido una ganancia de rendimiento en una preocupación real de seguridad antes del GP de Bélgica.

Red Bull confirmó que los dos incidentes, en la Q3 del GP de Austria y a pocas vueltas del final del GP de Gran Bretaña, se produjeron por defectos diferentes en el alerón trasero, con el sistema quedándose al menos parcialmente abierto. En ambos casos, el efecto fue el mismo: una pérdida súbita de carga aerodinámica que dejó a Verstappen sin apoyo en curva.

El problema golpea en una zona especialmente sensible del coche porque este concepto se diseñó precisamente para reducir resistencia en recta y ganar velocidad punta. Ferrari lo mostró por primera vez en los test de Baréin y lo introdujo oficialmente desde Miami. Red Bull llevó su propia interpretación ese mismo fin de semana. Laurent Mekies, máximo responsable del equipo, explicó que en Milton Keynes trabajaban en esa solución desde finales de 2025, con una diferencia clave respecto a Ferrari: su flap gira hacia atrás para abrir un hueco mayor en recta.

Durante buena parte de la temporada, esa solución funcionó sin incidentes. El punto de inflexión llegó en Austria, cuando el actuador no cerró el alerón como debía en curva y el trompo de Verstappen en su vuelta de Q3 resultó inevitable. Silverstone repitió casi el mismo guion. Pese a los problemas de motor y equilibrio del fin de semana, Verstappen parecía encaminado a un podio sólido hasta que volvió a fallar el alerón y se salió a alta velocidad en Stowe.

Después de la carrera, Max Verstappen, piloto de Red Bull, dejó clara su frustración: “Puede ser realmente peligroso, porque podría haberme lesionado gravemente, incluso dos veces. Tuve suerte en Austria y tuve suerte aquí. Y al final uno acaba realmente harto”.

Eso es lo que ha cambiado el enfoque de la FIA. El organismo ya ha puesto bajo observación las soluciones de Red Bull y Ferrari y ha programado reuniones con los directores técnicos de ambos equipos para determinar si hacen falta ajustes. La investigación se centra especialmente en lo ocurrido en el coche de Verstappen, porque por ahora los fallos se han concentrado en la interpretación de Red Bull.

La presión recae ahora sobre Milton Keynes. Entre Silverstone y Spa, el equipo trabaja para definir qué medidas correctivas necesita, y Mekies no ha descartado retirar esta versión del alerón. La urgencia aumenta porque Spa-Francorchamps es uno de los circuitos más rápidos del calendario, justo el tipo de escenario en el que una pérdida repentina de carga aerodinámica tendría consecuencias todavía más graves.