La FIA ha confirmado a RacingNews365 que los límites de componentes de la unidad de potencia sin penalización se mantendrán en 2027 y 2028 exactamente igual que en 2026, en lugar de endurecerse como estaba previsto al principio para la nueva era de motores de la Fórmula 1.
Eso significa que cada piloto podrá seguir utilizando por temporada cuatro motores de combustión interna, cuatro turbores y cuatro escapes, además de tres MGU-K, tres baterías, tres unidades electrónicas de control PU-CE y seis componentes auxiliares PU-ANC sin exponerse automáticamente a sanciones en parrilla.
El cambio evita la vuelta al plan original para 2027, que contemplaba una asignación más restrictiva tras el primer año del nuevo reglamento. Bajo esa idea inicial, los pilotos habrían quedado limitados a tres motores de combustión, tres turbores, dos MGU-K, dos baterías y dos centralitas electrónicas por temporada.
La marcha atrás responde al calendario de desarrollo de las nuevas unidades de potencia. Según informó RacingNews365, las decisiones sobre los ajustes previstos para 2027 y 2028 quedaron cerradas relativamente tarde, en mayo, lo que redujo la ventana de trabajo y aumentó el riesgo de problemas de fiabilidad, además de añadir presión sobre los fabricantes si al mismo tiempo se reducía la asignación de componentes permitidos.
Todo llega en plena transición técnica de la F1. En 2026 entró en vigor un nuevo concepto de motor con un reparto de potencia cercano al 50/50 entre el motor de combustión y la batería, pero para 2027 y 2028 la categoría ya ha definido un desplazamiento hacia una mayor contribución del motor térmico. Los resúmenes disponibles describen ese cambio como un reparto aproximado de 60/40 a favor de la combustión, y también lo detallan como 43/57 en 2027 y 40/60 en 2028.
La FIA, por tanto, ha optado por no añadir más riesgo deportivo en los primeros años de ese ciclo técnico. Mantener la asignación ampliada busca contener el número de averías y también evitar una cascada de penalizaciones en parrilla en una fase en la que la fiabilidad puede marcar buena parte del rendimiento competitivo.
La estructura de sanciones, en cualquier caso, no cambia. Si un piloto supera el límite de cualquiera de esos componentes, la primera infracción acarrea una penalización de 10 posiciones en parrilla por cada pieza, mientras que las sustituciones posteriores por encima de la asignación pasan a castigarse con 5 posiciones por componente, una medida que seguirá condicionando fines de semana de carrera si la fiabilidad no acompaña a los nuevos motores.
© Jonathan Borba