Lewis Hamilton sufrió un fuerte accidente en los últimos minutos del tercer entrenamiento libre del Gran Premio de Bélgica y dejó a Ferrari contra el reloj para reconstruir su SF-26 antes de la clasificación de Spa.
El británico perdió el control a la salida de Fagnes, en su última vuelta lanzada, se fue largo en la curva 13, cruzó la grava y golpeó la barrera con la parte trasera derecha del coche. El impacto arrancó la rueda trasera, que quedó sujeta por los cables de seguridad, y dañó con gravedad el alerón trasero, además de comprometer toda la zona posterior del monoplaza.
Aunque el Ferrari siguió avanzando unos instantes después del golpe, pronto quedó claro que no podría regresar al garaje por sus propios medios. Hamilton terminó deteniendo el coche en pista, en el peor momento posible para la Scuderia, con la sesión de clasificación programada para las 16:00 CET y apenas algo más de dos horas para evaluar y reparar los daños.
Cuando su ingeniero le preguntó por radio si se encontraba bien, Lewis Hamilton, piloto de Ferrari y siete veces campeón del mundo, asumió de inmediato la responsabilidad del error: “¡He destrozado el coche! ¡Lo siento!”. El mensaje reflejó tanto la violencia del accidente como la magnitud del trabajo que esperaba a los mecánicos del equipo italiano.
El incidente repitió casi al milímetro el accidente de Pierre Gasly del viernes en la misma zona. En ambos casos, el coche se descontroló a la salida de Fagnes, atravesó la pequeña escapatoria de grava y acabó impactando de espaldas contra la protección. La diferencia fue que Gasly llegó a hacer trompos antes de detenerse, mientras Hamilton consiguió mantener el coche recto durante unos metros más antes de verse obligado a parar.
Para Ferrari, el problema no era solo sustituir las piezas más visibles. El equipo tenía que revisar a fondo la suspensión trasera, el fondo plano, el alerón trasero y cualquier posible afectación adicional en una parte crítica del coche. El margen también condicionaba la preparación deportiva del resto de la tarde, porque la prioridad ya no era afinar la puesta a punto, sino devolver el dorsal 44 a pista a tiempo para luchar por la parrilla.
Ese esfuerzo de emergencia terminó dando resultado. Ferrari logró completar la reparación a tiempo para que Hamilton pudiera participar en la clasificación, con varios cambios en el SF-26. Según los reportes, la Scuderia sustituyó el fondo plano, el alerón trasero y también la caja de cambios, esta última como medida de precaución, lo que permitió al británico seguir adelante con un sábado que había quedado al borde del colapso por un solo error en Fagnes.
© Liauzh