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Mercedes arropa a Russell tras su golpe en Spa

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Mercedes ha cerrado filas con George Russell después de su abandono en la primera vuelta del GP de Bélgica, con Toto Wolff prometiendo “recrear optimismo y positividad” para un piloto que salió de Spa diciendo que ya está “insensible a la decepción”.

El golpe de Russell llegó después de un problema de batería y despliegue de energía que comprometió su carrera desde la salida. El británico explicó que el fallo empezó en la curva 1, donde la batería “decidió no recargarse”, y que salió de esa primera curva con un 35 por ciento menos. A partir de ahí, se quedó sin impulso y sin potencia, hasta el punto de coronar Eau Rouge con “0 por ciento de batería”. “Sinceramente, fue peligroso”, dijo Russell, que se vio rodeado por varios coches antes del toque con Lewis Hamilton que le mandó a la grava y le dejó fuera en la vuelta inicial.

Después de la carrera, Russell resumió su estado anímico con crudeza: “Estoy insensible a la decepción ahora mismo. Cuando esto pasa tan a menudo, te acostumbras”. También dejó claro que su mayor enfado no era el incidente en sí, sino haber quedado expuesto por un problema técnico que no debía haberle colocado en esa situación.

Wolff, jefe de Mercedes, asumió parte de la responsabilidad al responder a esas palabras. Dijo a PlanetF1.com y otros medios que “hay que entender que el piloto se pone muy emocional cuando suceden estas situaciones”, antes de añadir que el problema no era solo del coche o solo del piloto. “A veces nos fallamos a nosotros mismos, y no es solo el piloto, también somos nosotros. Son valiosos puntos del campeonato de constructores los que perdemos en nuestra lucha contra Ferrari”, señaló. “Espero que esa sensación de insensibilidad desaparezca. Intentaremos ayudar a recrear optimismo y positividad”.

El daño deportivo fue inmediato. El abandono en Spa dejó a Russell a 50 puntos de su compañero Andrea Kimi Antonelli en el campeonato de pilotos, mientras Ferrari colocó a Charles Leclerc segundo y a Hamilton cuarto para recortar a 73 puntos su desventaja frente a Mercedes en constructores.

Pese a ese giro en la clasificación, Mercedes insiste en que no cambiará su política interna para favorecer a Antonelli. Wolff sostuvo que el equipo no quiere repetir pérdidas de tiempo en luchas entre sus dos pilotos, pero marcó una línea clara contra las órdenes de equipo para alterar un ganador en pista. Según explicó, Mercedes no “quitaría nunca una victoria a ninguno de los pilotos”, aunque Russell esté por detrás en el campeonato, porque la prioridad sigue siendo ganar la carrera y proteger también el campeonato de constructores.

Ese equilibrio deja a Mercedes con una doble tarea antes del GP de Hungría: resolver el problema técnico y recomponer a uno de sus aspirantes al título. Russell admitió en Budapest que esta campaña está siendo “la batalla psicológica más dura” que ha vivido, pero aseguró que tres días después de Spa se siente “positivo y emocionado por el fin de semana”. El británico también dijo que Mercedes cree haber localizado el origen del problema en un fallo de software, una pista que puede ser clave para relanzar su pelea por el campeonato antes del parón de verano.

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