Ollie Bearman resumió el desplome de Haas en el GP de Hungría con una frase directa: fue su “peor fin de semana del año”, un “fin de semana horrible, horrible” que le dejó último entre los clasificados, a dos vueltas del ganador, y sin ninguna confianza en un coche que, según él, “no está rindiendo como debería”.
El británico cayó en la Q1, arrancó 17º y en carrera terminó 19º, por detrás de su compañero Esteban Ocon, 16º, en un Hungaroring donde Haas volvió a quedarse fuera de los puntos. Para Bearman, el resultado no fue una cuestión de ejecución personal. Dijo que había hecho “mi máximo” y que había intentado extraer todo del coche, pero que la sensación fue “completamente opuesta” a la de Spa, hasta el punto de admitir que había “perdido todo nivel de confianza en el coche”.
Ese contraste con el fin de semana anterior fue lo que más le desconcertó. Bearman dijo que no entendía “cómo vamos a Spa y tenemos una sensación y una confianza tan competitivas con el coche, y luego venimos aquí y el coche es una pesadilla absoluta de pilotar”. También explicó que no había completado “ni una vuelta este fin de semana” sintiéndose bien al volante.
Su diagnóstico fue aún más duro cuando se le preguntó cuánto del mal rendimiento correspondía al piloto y cuánto al monoplaza. “Es el coche”, zanjó. Según Bearman, Hungría dejó al descubierto “lo pobres que somos en términos de inconsistencias”, con oscilaciones de carga que a veces afectan a su lado del garaje y otras al de Ocon. Habló de pérdidas repentinas de “10 o 15 puntos de carga”, un problema que, en su opinión, deja al equipo esperando estar “en el lado bueno” para tener un fin de semana decente. Si no ocurre, dijo, “vas a tener uno muy, muy largo”. “Nosotros tuvimos uno muy largo”, añadió.
La carrera empeoró todavía más con una penalización de cinco segundos por ignorar banderas azules cuando Isack Hadjar intentaba doblarle. Bearman dijo sentirse mal por ese episodio, pero enmarcó el incidente dentro de una tarde caótica en la que ya iba claramente hacia atrás. “Fue sin duda el peor del año”, insistió, después de una prueba en la que describió mucha degradación, deslizamiento constante y ninguna capacidad de adelantamiento.
El resultado prolonga la sequía de Haas, que no suma puntos desde Mónaco, hace cinco carreras, y deja al equipo entrando en el parón veraniego con más preguntas que respuestas. Bearman aseguró que cree que el equipo entiende el origen del problema, pero advirtió que ahora toca revisar “a fondo” lo ocurrido antes de la próxima cita, mientras Ocon también pidió más rendimiento y las próximas mejoras del coche para cambiar la dirección de la temporada.
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