© Jonathan Borba

McLaren exige desmontar la multipropiedad en F1

Andrea Stella respaldó la ofensiva de McLaren contra la propiedad compartida en la Fórmula 1 y defendió que el principio de un campeonato entre constructores independientes debe “aplicarse totalmente”, una posición que en la práctica pone bajo presión directa al modelo que une a Red Bull Racing y Racing Bulls.

En la rueda de prensa de jefes de equipo del GP de Canadá, el jefe de equipo y CEO de McLaren dejó claro que la carta enviada por Zak Brown al presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, refleja la postura oficial de la escudería. “Lo que Zak ha expresado, representando la opinión y la posición de McLaren, forma parte de un proceso que queríamos que fuera constructivo y saludable, pero también muy claro”, dijo Stella. Después situó el debate en un plano de principio: la F1 es “un campeonato entre constructores independientes” y ese criterio, sostuvo, “debe aplicarse totalmente”.

La intervención de Stella refuerza una campaña que McLaren ya ha llevado formalmente a la FIA. Brown escribió a Ben Sulayem entre los Grandes Premios de Miami y Canadá para pedir reglas que prohíban nuevas estructuras de propiedad común entre equipos y que comiencen a deshacer las ya existentes, al advertir de “consecuencias no deseadas pero muy reales” para la integridad competitiva.

Ahí es donde el debate deja de ser teórico. Red Bull GmbH posee tanto Red Bull Racing como Racing Bulls desde 2005, de modo que la propuesta de McLaren no se limita a frenar futuros casos, sino que también alcanza a una estructura ya asentada en la parrilla.

La respuesta de Red Bull fue aceptar la idea general de independencia, pero no el diagnóstico de McLaren. Laurent Mekies, jefe de equipo y CEO de Red Bull, aseguró en la misma comparecencia que “todos queremos 11 equipos compitiendo de forma independiente en pista” y añadió que, si hacen falta más pasos, “los apoyaríamos”. Al mismo tiempo, defendió que el asunto “no es una cuestión de propiedad básica o de suministro estratégico” y sostuvo que su grupo ya corre de forma independiente.

Mekies amplió esa defensa al recordar que en el pit lane existen distintas formas de colaboración entre escuderías, desde el suministro de unidades de potencia hasta cajas de cambios, suspensiones o participaciones accionariales. Su argumento fue que Red Bull respaldaría cualquier medida adicional que garantice la independencia deportiva, “independientemente de nuestra asociación estratégica o de nuestra estructura de propiedad”, porque entiende que esa independencia ya existe en la situación actual.

Racing Bulls mantuvo la misma línea, aunque con un matiz importante: admite ventajas operativas en la relación. Alan Permane, jefe de Racing Bulls, dijo a los medios, entre ellos RacingNews365, que “sin duda” siente “el beneficio de formar parte de la familia Red Bull”, pero describió el vínculo con Red Bull Racing como “muy claramente una relación cliente-proveedor”. Explicó que su equipo recibe elementos como la suspensión, la caja de cambios y otros componentes permitidos por el reglamento técnico, que siguen “de forma muy rigurosa”.

Permane insistió en que esa cercanía no rebaja los controles, sino que obliga a dedicar más recursos a cumplirlos. Tras comparar su experiencia actual con etapas anteriores en equipos sin ese tipo de relación, señaló que “se invierte mucho trabajo en asegurarnos de que respetamos esas reglas” y remató: “No veo ningún problema con la forma en que operamos actualmente”.

La fractura, por tanto, no está en el objetivo declarado de una parrilla de constructores independientes, sino en si la normativa actual basta para garantizarlo. McLaren quiere que esa idea se convierta en una aplicación estricta y también retroactiva sobre las estructuras compartidas; Red Bull y Racing Bulls sostienen que ya compiten dentro de ese marco y que cualquier cambio tendría consecuencias directas sobre uno de los modelos más consolidados de la F1 moderna.