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Hamilton reabre el choque por las reglas de motor

La Fórmula 1 llegó a Miami con ajustes de última hora en sus muy criticadas reglas de motor, pero la rectificación abrió otro frente: el debate sobre si los pilotos están siendo escuchados de verdad en la construcción del reglamento técnico.

La semana pasada, la F1 acordó cambios para 2027 al retocar el reparto de potencia cercano al 50-50 e incrementar la aportación del motor de combustión interna, después de las fuertes críticas de aficionados y pilotos a la normativa prevista. Entre esas voces, Max Verstappen había sido una de las más visibles en el rechazo al rumbo del reglamento.

Lewis Hamilton sostuvo en Miami que el problema no es solo el contenido de las normas, sino la falta de peso formal de los pilotos en el proceso. El siete veces campeón del mundo y piloto de Mercedes dijo que, aunque los pilotos trabajan juntos y se reúnen, “la realidad es que no tenemos asiento en la mesa”. También reclamó que eso debe cambiar porque ahora mismo “no somos partes interesadas” en la toma de decisiones.

Hamilton pidió a la FIA y a la F1 que colaboren directamente con los pilotos para “lograr un mejor producto”. Puso como ejemplo el test de neumáticos de Pirelli y defendió que quienes elaboran las reglas no deberían basarse solo en opiniones de personas que nunca han pilotado un monoplaza. “Hablad con nosotros, trabajaremos mano a mano”, dijo, insistiendo en que los pilotos no quieren atacar al deporte, sino ayudar a que funcione mejor.

La respuesta de varios responsables de equipo fue inmediata. Fred Vasseur, jefe de Ferrari, rechazó que los pilotos estén apartados del sistema y aseguró que “no están excluidos en absoluto” de las decisiones clave sobre el futuro de la F1. Incluso ironizó con la queja de Hamilton: “¡Seguimos buscando la mesa!”.

Vasseur sostuvo que los pilotos sí formaron parte de las conversaciones sobre la modificación del motor en las últimas semanas. Según explicó, participan en el debate, trasladan puntos de vista distintos y no siempre es fácil encontrar un compromiso, pero defendió que esa comunicación existe y que sus opiniones llegan a la FIA también a través de los equipos.

En la misma línea, James Vowles afirmó que hubo consultas directas y puso como ejemplo a Carlos Sainz, piloto de Williams y director de la GPDA. Vowles dijo que Sainz fue consultado y elogió a Nikolas Tombazis por incorporarle al proceso antes del cambio reglamentario para recoger su visión y la de otros pilotos.

Aun así, Vowles dejó claro que dar más voz a los pilotos no equivale a abrir sin control la negociación regulatoria. Advirtió de que la F1 ya reúne a demasiadas partes en la mesa y que el objetivo debe ser evitar que se cuelen “ciertas agendas” o sesgos en favor de un fabricante de unidades de potencia. Para él, la opinión de los pilotos debe recogerse, pero sin convertirla en una herramienta al servicio de intereses concretos.

Ese equilibrio parece ahora el verdadero asunto de fondo. Vowles reveló que ya se está trabajando entre bastidores en un sistema más estructurado para recoger la opinión de los pilotos, incluido un formulario para que puedan valorar distintos aspectos y la posibilidad de contar con un representante antes de las reuniones con la FIA o incluso dentro de ellas. Tras los cambios forzados en las reglas de motor, la presión ya no se centra solo en corregir el reglamento, sino en decidir qué papel real tendrán los pilotos en el siguiente ajuste.