Isack Hadjar aseguró al sitio web oficial de la F1 que está a la altura del segundo Red Bull junto a Max Verstappen, después de un inicio de temporada en el que, pese a los problemas del RB22, siente que ha rendido como esperaba y sin quedar lejos del neerlandés.
El francés llega a uno de los asientos más expuestos de la parrilla, un coche en el que Verstappen ha marcado grandes diferencias con sus compañeros en los últimos años. Hadjar admitió que ese contexto le generó dudas al principio. “Claro que sí, en cierta forma”, dijo cuando fue preguntado por el peso histórico del segundo asiento. “Si miras las diferencias con los compañeros de Max, piensas: ‘Bueno, esto es raro’”.
Ese temor, sin embargo, le duró poco. En la misma entrevista, Hadjar explicó que afrontó su ascenso con una idea simple: bajo el nuevo reglamento, ambos tienen el mismo material. “Al mismo tiempo, soy realista. Es un nuevo reglamento, tenemos el mismo coche. Si creo que soy bueno, soy bueno, y se acabó”.
Su balance tras las tres primeras citas refuerza esa convicción. “En las tres primeras carreras, básicamente todo ha ido como esperaba”, afirmó. Para Hadjar, el problema no ha sido tanto la comparación directa con Verstappen como el nivel real del coche, porque Red Bull no ha estado en cabeza en el arranque del curso en Australia, China y Japón.
Ahí sitúa la clave de unos resultados todavía discretos. Hadjar describió el RB22 como un monoplaza con importantes problemas de equilibrio y “muy difícil de pilotar”, una limitación que, a su juicio, explica que su rendimiento aún no se haya traducido de forma constante en puntos. Su único resultado dentro del top 10 en ese tramo fue el octavo puesto de Shanghái.
Aun así, su lectura de este comienzo es positiva porque cree haber extraído el máximo del paquete disponible. “No estoy muy lejos, y estoy contento con cómo he rendido en esas tres primeras carreras con el coche que tenía”, dijo. “Saqué de él todo lo que tenía. En general, va bastante bien”.
Ese mensaje tiene peso dentro de Red Bull porque Hadjar fue ascendido tras una temporada de debut positiva con Racing Bulls para sustituir a Yuki Tsunoda, y su primer objetivo no era ganar de inmediato, sino demostrar que podía sostener la comparación más incómoda de la Fórmula 1. Después de tres fines de semana, cree que ya lo ha hecho, incluso antes de que Red Bull resuelva los problemas de equilibrio que están condicionando su inicio de temporada.
© Jonathan Borba