Isack Hadjar ha admitido que le inquietaba aceptar el segundo coche de Red Bull junto a Max Verstappen, pero sostiene que ese salto era exactamente el objetivo que se había marcado desde el inicio de su temporada de debut en Fórmula 1.
El francés de 21 años llega al equipo de Milton Keynes para 2026 después de una sólida campaña con Racing Bulls en 2025, cerrada con 51 puntos, el 12º puesto del Mundial y su primer podio en el Gran Premio de Países Bajos. Ese rendimiento le abrió la puerta del asiento más expuesto de la parrilla, uno que en los últimos años se ha convertido en un problema recurrente para Red Bull por la dificultad de seguir el ritmo de Verstappen.
En declaraciones a F1.com, Hadjar reconoció que ese contexto sí pesó en su decisión. “Claro que sí, en cierto modo, porque miras las diferencias con los compañeros de Max y piensas: ‘Guau, esto es extraño’”, dijo. Pero su razonamiento para asumir el reto fue directo: “Soy realista, es un nuevo reglamento, tenemos el mismo coche, y si creo que soy bueno, soy bueno y se acabó.”
Lo llamativo en su caso es que la promoción no llegó como una posibilidad inesperada, sino como un plan trazado desde el principio. Hadjar explicó a F1.com que ya sabía cuál era su meta en su año rookie: “Sabía que, si hacía bien mi trabajo, conseguiría el asiento, el ascenso. Sinceramente, ese era mi objetivo para este año”. Incluso admitió que su discurso público de ir paso a paso no reflejaba del todo su ambición real. “Yo decía: ‘Voy paso a paso, bla, bla, bla’, pero en realidad quería hacer una temporada rookie realmente fuerte, ascender a Red Bull y ya está.”
Esa convicción convivía con la presión de adaptarse a la F1, aunque Hadjar sostiene que convivir con las expectativas no es nada nuevo para él. Recordó que desde el karting nunca tuvo la sensación de contar con un camino fácil ni con material dominante, y que siempre compitió bajo examen. “Siempre ha habido una presión constante y siempre he tenido que demostrar algo”, señaló.
De hecho, asegura que la presión externa le afecta menos que la que se impone a sí mismo. En la misma entrevista, dijo que el listón que se marca “es más alto que el de cualquier otra gente” y resumió su motivación de forma simple: “No decepcionarme a mí mismo es lo más importante.”
Ese equilibrio entre vértigo y confianza define también cómo está viviendo su llegada a Red Bull. Hadjar explicó que sigue “pellizcándose” al verse trabajando “en uno de los equipos más grandes de la parrilla”, pero dejó claro que la firma solo resolvió una parte del reto. “Firmar es un primer paso. Es un gran paso”, dijo. A partir de ahí, añadió, ya no se trata de llegar, sino de responder en pista, porque “ahora todo depende de rendir” en el asiento que más ha puesto a prueba a los compañeros de Verstappen.
© Jonathan Borba