Romain Grosjean aseguró que la decisión de Renault de apartarle apenas siete carreras después de su debut en Fórmula 1 dañó su confianza, en un contexto marcado por el escándalo del Crashgate y por el cambio de manos de la escudería.
En una entrevista con FanAmp, el francés recordó hasta qué punto su llegada a la F1 fue inestable desde el primer momento. “Después de mi primera carrera de Fórmula 1 en Valencia, en 2009, el lunes por la mañana volví a trabajar al banco”, dijo. “Pensé: ‘esto va a ser difícil de mantener’”.
Grosjean disputó siete grandes premios con Renault al final de 2009, después de sustituir a Nelson Piquet Jr en plena sacudida interna provocada por la revelación de la conspiración del Crashgate, en la que estaban implicados Flavio Briatore y Pat Symonds. Renault no le mantuvo para 2010, y él considera que el momento de su estreno fue decisivo en lo que ocurrió después.
“No eliges realmente cuándo vas a la Fórmula 1. Cuando llega el momento, simplemente no dices que no”, explicó. Pero ese momento, según su relato, fue el peor posible. “Entonces se destapa el Crashgate, luego Renault se retira de la Fórmula 1, venden el equipo, Flavio ya no está. Supongo que en ese momento se puede decir: lugar equivocado, momento equivocado”.
Grosjean resumió su situación con una imagen muy directa: sentía que era “parte del mobiliario que cambias cuando entras en una casa nueva”. Con la entrada de Genii Capital, fue sustituido por Vitaly Petrov y regresó a la GP2, donde acabó conquistando el título en 2011.
Ese resultado le abrió la puerta de vuelta a Enstone en 2012, ya con el equipo renombrado como Lotus, pero el regreso no fue sencillo. “Renault se convirtió en Lotus, pero eran los mismos ingenieros, era el mismo director de equipo, como el 98% de la gente era la misma”, afirmó Grosjean. “Vuelves a un lugar donde básicamente le habían dicho a todo el mundo que yo no era lo bastante bueno para la Fórmula 1”.
Según Grosjean, esa percepción empezó a cambiar de inmediato cuando se clasificó tercero en Australia para la primera carrera de 2012, un inicio que, en sus propias palabras, hizo que dentro del equipo pensaran que “quizá no era tan malo”.
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