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FIA detuvo Mónaco por un asfalto que ya avisaba

La FIA detuvo el Gran Premio de Mónaco con bandera roja a 10 vueltas del final para inspeccionar el asfalto que se estaba desprendiendo en la curva 19, después de que Lance Stroll y luego Charles Leclerc acabaran contra las barreras en esa misma zona.

La explicación oficial llegó en el mensaje de dirección de carrera: “bandera roja para inspección de daños en la pista en la curva 19”. Durante la interrupción, el director de carrera Rui Marques acudió personalmente al lugar mientras los operarios retiraban los trozos de asfalto arrancados antes de decidir que la prueba podía reanudarse.

Lo más llamativo fue que el problema no apareció de repente. Varios pilotos sostuvieron después que el deterioro era visible desde mucho antes de la neutralización definitiva. Nico Hülkenberg, piloto de Haas, dijo que ya en la vuelta del desfile de pilotos faltaban piezas de asfalto y lo describió como “muy preocupante”. Carlos Sainz afirmó que había visto las primeras señales ya en la primera vuelta, y Sergio Pérez avisó por radio en la vuelta 25: “Tienen que limpiar el asfalto en la última curva”.

Pérez insistió más tarde en que lo ocurrido se podía haber evitado. Tras pasar junto al coche accidentado de Stroll, dijo: “No es culpa suya. Llevo toda la carrera diciendo que esa parte de la pista tenía que limpiarse. Era inevitable que esto pasara”.

Oscar Piastri, piloto de McLaren, explicó que al principio varios pilotos pensaron que solo estaban viendo restos de goma, hasta que quedó claro que se estaban abriendo agujeros reales en el asfalto. El problema estaba justo en la trazada ideal de la última curva, lo que obligó a cambiar la línea vuelta tras vuelta para evitar una zona que, según él, se había vuelto “como hielo”. Cuando le preguntaron después de la carrera si ese punto parecía seguro en la resalida, respondió con una sola palabra: “No”.

La FIA optó por seguir adelante después de retirar los fragmentos sueltos. La carrera se reanudó con dos vueltas detrás del safety car antes de un nuevo procedimiento de salida, pero las dudas no desaparecieron. Hülkenberg confirmó que todavía se veían algunos agujeros antes de la resalida, aunque ya no consideraba que supusieran un peligro inmediato para las vueltas finales.

El episodio reabrió el debate sobre la calidad del asfalto de Mónaco y sobre hasta qué punto el circuito puede soportar las cargas de los monoplazas actuales, después de que un problema visible desde antes de la salida solo acabara forzando la bandera roja cuando ya había provocado dos accidentes en el mismo punto.