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Colapinto moviliza a Argentina por su regreso a F1

Más de medio millón de aficionados acompañaron a Franco Colapinto en el roadshow del 26 de abril de 2026 en Buenos Aires, una exhibición convertida en mensaje directo a la Fórmula 1: Argentina quiere volver al calendario y cree haber mostrado por qué.

La magnitud de la respuesta popular fue el dato que marcó el día. La Avenida del Libertador y otras zonas del recorrido en Palermo se llenaron para ver al piloto de Alpine, con entradas agotadas semanas antes y largas colas desde primera hora incluso en las áreas gratuitas. La escena, más propia de un gran premio que de una simple exhibición, reforzó la idea de que la pasión argentina por la F1 sigue intacta pese a casi 30 años de ausencia del campeonato.

Colapinto lo verbalizó al final de la jornada, subido a un autobús desde el que saludó a la multitud. “Hoy fue un día increíble. Son los mejores fans del mundo y estamos mostrándole a la F1 que este país merece tener carreras”, dijo. También resumió el valor personal y simbólico del evento: “Fue un gran día. La verdad, personalmente lo disfruté muchísimo, es un sueño hecho realidad”.

La puesta en escena ayudó a convertir esa movilización en una declaración de intenciones. Colapinto rodó por las calles de Buenos Aires con un Lotus E20 de 2012 con motor V8, hizo donuts y levantó al público con el sonido del 2,4 litros. Después se subió a una réplica del Mercedes W196 de Juan Manuel Fangio, con casco retro y bandera argentina, en una imagen diseñada para enlazar el presente del piloto con el peso histórico del país en la Fórmula 1. Incluso el pequeño fuego que apareció al final en la rueda trasera derecha del E20 quedó como parte de una exhibición llevada al límite del espectáculo.

El propio Colapinto ya había encuadrado el fin de semana en esa pelea por recuperar el gran premio. En la rueda de prensa previa al roadshow, celebrada en Buenos Aires, el piloto de Alpine dejó claro que correr en casa está entre sus grandes objetivos. “Para mí, correr un GP de Argentina es una de las cosas principales, que más quiero en esta vida”, afirmó.

Su mensaje fue ambicioso, pero también prudente. Explicó que visitó el Autódromo Óscar y Juan Gálvez en enero y de nuevo recientemente, y que encontró un escenario “completamente diferente”. “No hay nada de lo que había antes, están rehaciendo toda la pista, es una obra muy grande, que creo que era completamente necesaria para que pudiera volver la Fórmula 1 al país”, señaló. Aun así, insistió en que “aún queda mucho trabajo por delante” y situó el horizonte en 2027 o 2028, con una referencia clara a la prueba que supondrá la llegada de MotoGP en abril de 2027.

Colapinto también aseguró que las conversaciones entre Argentina y la Fórmula 1 “están siendo muy buenas” y que hay interés real por ambas partes. “La necesidad de la Fórmula 1 de tener de vuelta a nuestro país en el calendario y las ganas que tienen de tenerlo son muy grandes”, dijo. Para él, el paso decisivo sigue siendo demostrar con hechos que el proyecto puede sostener una cita mundialista, empezando por comprobar “cómo funciona el nuevo autódromo cuando llegue MotoGP en abril de 2027”.

La repercusión no quedó sólo en la calle. Maria Caterineu, mánager de Colapinto, explicó que la dimensión del apoyo argentino también está sorprendiendo dentro del paddock. “Otros pilotos de F1 dicen que no pueden creer el apoyo que está recibiendo Franco. Incluso Lando Norris dijo que si le animara tanta gente, quiere ser amigo de Franco. Esto es realmente maravilloso”, contó.

Luca Mazzocchi, Partner Experience Manager de BWT Alpine Formula One Team, se mostró igual de impactado por la escena. “Esto es una locura. No me lo puedo creer”, dijo. Con más de 30 años en la Fórmula 1, Mazzocchi comparó el fenómeno con el apoyo que Fernando Alonso despertaba en España en la era Renault y subrayó que la afición acompaña a Colapinto “en cada carrera”, al margen de los resultados.

Ese es el cambio que deja el roadshow de Buenos Aires. Ya no se trata sólo del tirón de un piloto argentino en la parrilla, sino de una demostración pública de escala suficiente como para alimentar la candidatura del país a recuperar su gran premio, con Colapinto como rostro de una presión que la Fórmula 1 difícilmente podrá ignorar si el proyecto del Gálvez sigue avanzando.