Oliver Bearman saldrá 19º en el GP de Mónaco de 2026 pese a que Haas reconstruyó su VF-26 tras su fuerte accidente en la FP3 y a que tanto el piloto como el equipo sostienen que tenía ritmo suficiente para entrar en Q2 e incluso pelear al borde de la Q3 antes de la bandera roja provocada por Gabriel Bortoleto en la Q1.
El sábado del británico quedó marcado por ese contraste. Por la mañana, Bearman perdió el control en Massenet, golpeó las protecciones y dañó con fuerza la parte trasera de su coche en un incidente que él mismo definió como "el accidente más extraño" de su carrera. Explicó que se había abierto ligeramente de la trazada para evitar tráfico, recogió polvo y el coche se le fue de forma inesperada. "De repente estaba mirando en la dirección equivocada", resumió después de bajarse por su propio pie mientras la sesión quedaba interrumpida por bandera roja.
Haas consiguió reparar a tiempo el monoplaza, pero la clasificación terminó siendo todavía más dolorosa. Bearman cayó en la Q1 con un 1:14.814, su peor resultado de clasificación de la temporada hasta ese momento, y se quedó a solo 0.013 segundos del corte.
Lo decisivo llegó en el tramo final de la sesión. Bearman venía en una vuelta que, según su lectura y la del equipo, le metía con claridad en la Q2 cuando apareció primero la amarilla y después la roja por el accidente de Bortoleto en la Nouvelle Chicane. La neutralización convirtió el reinicio en un intento único, sin margen para preparar el último juego de neumáticos como Haas había hecho durante el resto del fin de semana.
Oliver Bearman, piloto de Haas, aseguró que la vuelta que estaba completando antes de la interrupción "era suficiente de sobra para estar en el top 10 en ese momento de la clasificación", lo que le habría dado el pase a la Q2. También insistió en que "teníamos lo necesario para pelear en el borde de la Q3". Pero tras la reanudación, la situación cambió por completo: estuvo "dos minutos y medio en cola", salió con las gomas "unos 10 grados demasiado frías" y pasó la vuelta "deslizándose por todas partes". "Simplemente no había agarre", dijo.
Esa falta de adherencia arruinó cualquier opción de rescatar la sesión. Bearman explicó que tuvo que empujar desde la vuelta de salida con neumáticos nuevos, algo distinto al procedimiento habitual del fin de semana, y que ya en el túnel estaba medio segundo por debajo de su mejor referencia. Aun así, siguió atacando porque necesitaba una vuelta al límite para pasar el corte, pero no pudo recomponer el tiempo perdido.
La frustración en Haas fue más allá del coche número 87. Ayao Komatsu, jefe del equipo Haas, calificó el resultado de "oportunidad perdida" y sostuvo que el rendimiento real del VF-26 no quedó reflejado ni por la eliminación de Bearman ni por la de Esteban Ocon. Según Komatsu, el equipo mejoró entre la FP2 y la clasificación y tenía "definitivamente" opciones de meter al menos un coche en la Q3. Incluso subrayó que Bearman era tres décimas y media más rápido que Liam Lawson antes de la bandera roja. En un circuito donde la clasificación lo condiciona casi todo, ahí estuvo el golpe de verdad para Haas.
© Jonathan Borba