James Vowles asegura que Carlos Sainz quiere seguir en Williams pese al frustrante arranque de 2026, con el equipo fiando su reacción a una mejora limitada en Silverstone y a un cambio mucho mayor previsto para el GP de Azerbaiyán.
El jefe de Williams insistió en que no teme seriamente perder al español porque ambos comparten objetivo. En declaraciones a Crash.net, Vowles explicó que hablan “probablemente cada dos días” y recordó que Sainz “dijo ayer que aquí es donde quiere estar, donde quiere que esté su carrera”. Al mismo tiempo, admitió la frustración común por el nivel actual del coche: “¿Está frustrado por dónde estamos hoy? Sí. Siendo sincero, yo también estoy frustrado”.
Ese es el punto de tensión para Williams. Sainz solo ha sumado tres novenos puestos en 2026 y llega tras tres citas sin puntuar, en una fase en la que él mismo ha descrito al equipo como el “noveno” de la zona media. Su diagnóstico ha sido duro: Williams está “un paso por detrás de Haas y dos o tres pasos por detrás de RB”, hasta el extremo de que en Austria “casi nos dobló el VCARB”, una referencia que, según él, muestra “lo lejos que estamos”.
Silverstone no cambia por sí solo ese panorama. Williams estrena un nuevo alerón delantero este fin de semana, pero tanto el equipo como el piloto lo presentan como una solución intermedia. Sainz rebajó expectativas con claridad: “Sí, soy optimista. Todos en el equipo tenemos la esperanza de mejorar la situación. Obviamente, sabemos que no va a ser un cambio radical; no nos convertiremos de repente en líderes de la zona media con esta mejora, pero intentaremos volver a la lucha”. Después insistió en la misma idea: no espera “milagros”.
Vowles sitúa la verdadera referencia más adelante. Según explicó, el paquete de Silverstone debe ayudar a encauzar el desarrollo del FW48 antes de unos cambios mucho más profundos en Bakú. “La mejor manera de describirlo es un coche B-spec, es un nuevo chasis, y otras piezas que van con ello al mismo tiempo”, dijo, además de adelantar una reducción de peso que será “bastante significativa” en términos de rendimiento.
Mientras espera ese salto, Sainz está redoblando su implicación en el proyecto. Contó que el jueves pasó por el simulador a las 8 de la mañana antes de llegar al circuito a las 12, dedicando “dos o tres horas” a ayudar al equipo a entender el nuevo alerón delantero y la gestión de energía. También dejó claro el nivel de compromiso personal: está “dispuesto a sacrificar mucho de mi tiempo privado para ayudar al equipo y pasar tiempo en la fábrica”.
Esa implicación es precisamente lo que Williams necesita convertir en paciencia productiva. Vowles sostuvo que su trabajo ahora es demostrar a Sainz que el equipo puede “darle la vuelta” a la situación y añadir prestaciones al ritmo adecuado, con Silverstone como “un buen punto de reinicio” tras las dos últimas carreras. La cuestión para Williams ya no es solo mejorar lo suficiente este fin de semana, sino llegar a Bakú con señales creíbles de que la espera de Sainz aún merece la pena.
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