© Jake Archibald from London, England

Verstappen rechaza el chaleco de calor en Austria

La FIA activó por primera vez en 2026 el protocolo de calor para el Gran Premio de Austria, pero Max Verstappen dejó claro en Spielberg que no usará el chaleco refrigerante y que las altas temperaturas “no cambiarán nada” para él.

La advertencia de “Heat Hazard”, emitida por el director de carrera Rui Marques, se aplicará a todo el fin de semana después de que la previsión del servicio meteorológico oficial situara el índice de calor por encima de 31,0 °C. Eso obliga a todos los equipos a montar en sus coches el “Driver Cooling System”, aunque el reglamento permite que cada piloto decida si lleva o no el chaleco. Quien renuncie a usarlo deberá compensarlo con 0,5 kilos de lastre en la zona del cockpit.

Verstappen, piloto de Red Bull y cuatro veces campeón del mundo, restó importancia al problema y explicó su rechazo en términos muy prácticos. “Hace calor, pero está bien. Estos coches no son muy físicos de pilotar, así que para mí está bien. Ya hemos tenido otras carreras calurosas. Aquí también hizo calor el año pasado. Para mí no cambiará nada”, dijo. Su objeción principal no es la temperatura, sino el propio sistema: antes de subirse al coche sí utiliza un chaleco con hielo, pero dentro del habitáculo no quiere “todos esos cables”.

La desconfianza no se limita a una cuestión de comodidad. Verstappen recordó que el año pasado tuvo un problema con el sistema y que acabó “frito”, una crítica que enlaza con otra de las dudas recurrentes en el paddock: la eficacia real del dispositivo durante una distancia de carrera.

Isack Hadjar, su compañero en Red Bull, respaldó públicamente esa postura. El francés dijo que no le gusta el chaleco porque hay “demasiados tubos” y “no es muy cómodo”, y añadió que su rendimiento es demasiado corto para convencerle. “Funciona muy bien durante unos diez minutos, y luego vuelve a estar caliente”, señaló. Hadjar insistió en que nunca ha llegado a un punto en el que realmente lo necesite: “Si lo necesito, eso significará que el coche tampoco puede soportarlo y no podremos correr. Creo que el coche se rendirá antes que yo, en cualquier caso”.

Ese es el contraste que ha dejado al descubierto la primera aplicación del protocolo: la FIA ha impuesto la instalación completa del sistema por razones de seguridad, pero varios pilotos siguen viendo el chaleco como una solución incómoda, intrusiva y de beneficio limitado. El sistema se desarrolló tras las escenas extremas del GP de Qatar de 2023, cuando varios pilotos necesitaron atención médica por el calor.

Austria será así la primera prueba real de esa medida esta temporada, con previsiones por encima de 30 °C durante los tres días del evento. No todos comparten el rechazo de Verstappen y Hadjar. Oscar Piastri, piloto de McLaren, sí se mostró dispuesto a usarlo y admitió que, si el sistema funciona bien, “puede ayudar un poco”, aunque matizó que “no es un cambio total”. Esa división entre quienes priorizan la comodidad y quienes aceptan el compromiso técnico deja en evidencia que, incluso con el protocolo ya activado, la utilidad del chaleco sigue lejos de convencer a toda la parrilla.