Max Verstappen confirmó que Red Bull volverá a montar este fin de semana en Hungría el controvertido alerón trasero “Macarena” en el RB22, después de retirarlo antes del Gran Premio de Bélgica por los problemas que arrastraba en carreras anteriores.
El piloto de Red Bull explicó en una entrevista con Viaplay que el equipo cree haber corregido el fallo tras una batería de pruebas. “Suponemos que el problema se ha resuelto, pero obviamente no lo sé con certeza”, dijo Verstappen. “Han realizado varias pruebas y más simulaciones. Esperamos que ahora cierre correctamente. Ese es el objetivo”.
La pieza había sido introducida en el Gran Premio de Miami con un concepto parecido al que ya había explorado Ferrari, aunque con más espacio entre los elementos superiores. El problema apareció después, cuando el flujo de aire no volvía a estabilizarse tras cerrarse las aletas superiores, una situación que reducía la carga aerodinámica del coche y que quedó vinculada a los incidentes sufridos por Verstappen en Austria y Silverstone.
Red Bull sostiene ahora que ha localizado y atacado el origen del problema, aunque la explicación interna fue más compleja que un único fallo. Laurent Mekies, jefe del equipo Red Bull, aclaró después de Spa que se trató de “dos problemas mecánicos distintos”, mientras que el director técnico Pierre Waché ya había identificado en Bélgica “un problema mecánico” detrás de los incidentes. Según Mekies, las piezas implicadas en el mecanismo fueron reforzadas para evitar una repetición.
Verstappen añadió que la clave para intentar resolverlo fue que el equipo logró reproducir el fallo en un entorno controlado. “Por suerte, también consiguieron simularlo. Ya es muy bueno que puedas reproducir el problema. Ahora solo espero que se haya corregido, porque obviamente tampoco quieres tener esto aquí”, señaló.
El regreso del “Macarena” en el Hungaroring será la primera prueba real de esa solución. Red Bull ya demostró en Spa que podía competir con una especificación trasera más convencional, así que el fin de semana de Budapest servirá para medir si la versión corregida del alerón devuelve la ganancia de rendimiento que buscaba el equipo sin reabrir el problema de fiabilidad que lo obligó a dar marcha atrás.
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