Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la FIA, afirmó que el organismo no cree que Mercedes hiciera “nada incorrecto” ni que intentara “hacer trampa” con la relación de compresión de su motor, al tiempo que confirmó que a partir del 1 de junio entrará en vigor una medición también en caliente para cerrar esa vía de desarrollo.
Con esa doble idea, legalidad por un lado y endurecimiento del control por otro, Tombazis dio por cerrada una de las controversias técnicas más comentadas del invierno. En declaraciones recogidas por AutoRacer y ante la prensa italiana, calificó el caso como “una de las histerias más clásicas que podrían haberse contenido mucho más” y añadió que “ni siquiera merecía un céntimo de los artículos que se le dedicaron o de la pasión que provocó en varias personas”.
Su defensa de la posición de la FIA se apoyó en el criterio de medición utilizado hasta ahora. Tombazis explicó que la relación de compresión “tradicionalmente se mide a temperatura ambiente, y así se hace en la industria en general”, por lo que rechazó que hubiera existido una infracción. “No creemos que se haya hecho nada incorrecto ni que se haya intentado hacer trampa”, insistió.
Eso no impidió que la federación actuara. Tombazis reconoció que había “decisiones de diseño que intentaban modificar la relación de compresión mediante las temperaturas de forma más favorable”, y situó ahí el motivo de la intervención regulatoria. La primera llegó en octubre, cuando la FIA añadió una aclaración al reglamento para especificar que el procedimiento de medición debía realizarse en frío.
El siguiente paso se produjo a finales de febrero, con nuevas modificaciones orientadas a evitar que el campeonato entrara en una escalada técnica en esa dirección. Según Tombazis, el objetivo era impedir que “toda la F1” se viera empujada a invertir en “materiales exóticos” u otras soluciones que, a juicio de la FIA, irían contra el espíritu del reglamento.
La medida clave entrará en vigor el 1 de junio, cuando la relación de compresión pasará a controlarse tanto en frío como en caliente. Tombazis señaló que esas medidas, “en todo o en parte”, fueron aprobadas de forma unánime. La hoja de ruta ya va más allá, porque para 2027 la verificación se realizará únicamente en condiciones de funcionamiento a 130 grados.
Ese calendario resume la filosofía que la FIA dice haber aplicado al caso Mercedes. “Solución no prohibida, pero no queremos animar a la Fórmula 1 a ir en esa dirección”, explicó Tombazis. Y remató su postura con una línea que aclara por qué no hubo una prohibición inmediata: la federación intenta “no prohibir algo de inmediato, pero tampoco dejar que se arrastre durante muchos años”.
© Adriaan Greyling