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Domenicali abre la puerta a V8 o V10 en F1

Stefano Domenicali, consejero delegado de la Fórmula 1, afirmó que la categoría ya no está tan condicionada como hace cinco años a la hora de definir su próxima generación de motores y que eso abre la puerta a unidades de potencia más baratas, ligeras y con un equilibrio distinto entre hibridación y combustión, incluso con una posible vuelta a conceptos V8 o V10 alimentados por combustibles sostenibles.

En una entrevista con The Race F1 Podcast, Domenicali sostuvo que la decisión que dio forma a los motores actuales respondió a un contexto muy distinto, cuando los fabricantes seguían estrategias claramente orientadas al coche totalmente eléctrico. Ahora, según explicó, ese marco ha cambiado lo suficiente como para que la FIA tenga más margen al plantear el siguiente reglamento. “Creo que los fabricantes ya no estarán en posición de decir que ese es el único camino a seguir”, dijo. “Así que, de alguna manera, estamos en una situación en la que estamos menos arrinconados que hace cinco años”.

Ese cambio de contexto es, para Domenicali, el punto clave del debate. La electrificación sigue siendo importante para la industria del automóvil, pero ya no concentra por sí sola toda la estrategia tecnológica de los fabricantes. Por eso defendió que la F1 puede estudiar opciones diferentes sin perder relevancia técnica, con el combustible sostenible de nuevo en el centro de la ecuación y con “un equilibrio diferente entre la hibridación y los motores de combustión interna”.

Domenicali dejó claro que no ve sentido a perpetuar a largo plazo la arquitectura actual solo por continuidad. Su prioridad pasa por recortar costes en un área que considera excesivamente cara para el campeonato. “El coste de la unidad de potencia es demasiado alto, eso es seguro”, afirmó. “Tenemos el deber de asegurarnos de que este negocio sea sostenible, necesitamos productos que sean tecnológicamente relevantes, y por tanto el coste de esto es demasiado alto”.

El otro frente es el peso. Domenicali señaló que, si existe una oportunidad real de aligerar los coches y la única forma de conseguirlo es reducir el tamaño y el peso de la batería, la F1 debe estudiar esa vía. En su visión, el hecho de que la categoría se adelantara al centrarse en la tecnología híbrida y en los combustibles sostenibles puede permitirle ahora redefinir el peso de los monoplazas sin romper el vínculo con la industria.

Ahí encaja la posibilidad de recuperar motores de concepto más clásico. Con el combustible de la F1 previsto como “100% sostenible” a partir de 2026, Domenicali considera que “se abre la puerta” a estudiar V8 o V10 con algún grado de hibridación. Hace pocos años esa idea habría chocado de frente con la dirección elegida por los fabricantes, pero ahora la F1 entiende que el futuro de las unidades de potencia en competición “podría ser diferente” porque el ecosistema industrial ha cambiado con rapidez.

El proceso para definir ese próximo ciclo técnico arrancará este mismo año, con la FIA al mando. Domenicali insistió en que el regulador es quien debe proponer el paquete y que la discusión llevará tiempo. El horizonte previsto sigue siendo 2031, después de cinco años con el concepto actual, aunque advirtió de que “ese calendario no está escrito en piedra”.

Aun así, también dejó claro que adelantar cualquier cambio tendría límites prácticos. El diseño y desarrollo de una nueva generación de motores requiere plazos largos, así que cualquier movimiento dependerá tanto de la propuesta de la FIA como de la capacidad de los fabricantes para asumirla. Lo que sí ha cambiado, según Domenicali, es el margen político y técnico para plantear una F1 menos pesada, menos costosa y menos atada al reparto 50/50 que definió la era actual.