Fernando Alonso avisó antes del GP de Bélgica de que Spa-Francorchamps puede llevar al límite el problema de gestión de energía que ya marcó Silverstone, hasta el punto de vaciar la batería entre La Source y Les Combes y convertir buena parte de la vuelta en un ejercicio de ahorro más que de pilotaje.
El piloto de Aston Martin, en declaraciones recogidas por Motorsport, explicó que Silverstone y Spa son circuitos “muy sedientos de energía” y detalló el riesgo con un ejemplo muy concreto: “Si usas el acelerador en Spa desde La Source hasta Les Combes se acabó disponer de energía eléctrica para el resto de la vuelta”. Por eso, añadió, hay que guardar energía para el tramo entre Stavelot y la Bus Stop, lo que puede dejar “un minuto” del segundo sector sin despliegue eléctrico.
Ahí es donde la preocupación deja de ser una simple queja sobre sensaciones. Alonso advirtió de que, sin esa ayuda eléctrica, el coche se queda este año con una potencia térmica significativamente menor que la de 2025, hasta el punto de temer que en ese tramo un F1 pueda rodar con menos potencia que un F2. En un circuito como Spa, venerado precisamente por sus curvas rápidas y sus largos apoyos a fondo, varios pilotos creen que eso altera por completo el carácter de la pista.
Max Verstappen volvió a situarse entre las voces más duras contra el reglamento de 2026. El piloto de Red Bull resumió su temor con una frase directa: “Me encanta Spa, va a ser otra carrera dolorosa, simplemente por la energía”. También lamentó que “Spa y Monza volverán a producir el mismo tipo de carreras”, una idea que enlaza con otra de sus críticas recientes al comportamiento de estos coches: “Obliga a pilotar de forma antinatural. No hemos mejorado en este sentido”.
El origen de la alarma está en lo visto en Silverstone, donde la normativa 2026 quedó bajo un foco todavía mayor. Allí varios pilotos denunciaron que los adelantamientos y las defensas dependían demasiado de la batería. Alonso llegó a resumirlo de forma cruda al asegurar que ahora basta con “usar más batería que el coche de delante, pulsar el botón y adelantar”, en lugar de frenar más tarde, buscar el exterior o asumir riesgos en curva.
Spa amenaza con agravar ese patrón por pura configuración del trazado. Sus rectas largas y las fases a fondo castigan mucho la reserva eléctrica, mientras los puntos de frenada no bastan para recargar al mismo ritmo a lo largo de una vuelta completa. La FIA introdujo semanas atrás, después de Miami, ajustes en las unidades de potencia para limitar o redistribuir la entrega entre el motor térmico y el eléctrico, acelerando la velocidad de recuperación de energía para reducir el superclipping y otros modos de conducción que no convencen ni a pilotos ni a aficionados. Silverstone, sin embargo, dejó claro que el problema sigue lejos de desaparecer.
Oscar Piastri fue otro de los que extendió la advertencia más allá de Bélgica. El australiano sostuvo que “Spa y Monza se van a llevar una decepción con los F1 de 2026”, reforzando la sensación de que algunos de los circuitos más emblemáticos del calendario están especialmente expuestos a este reglamento.
La propia FIA ya ha señalado el rumbo del cambio para 2027, con una redistribución de potencia de aproximadamente 60/40 a favor del motor de combustión para reducir la dependencia del despliegue eléctrico. Hasta entonces, Spa aparece como la siguiente gran prueba de una normativa que, para varios pilotos, está cambiando la forma de correr y vaciando de parte de su esencia a circuitos que antes premiaban el talento al límite.
© Jonathan Borba