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Sainz acusa a los motoristas de frenar la F1 2027

Carlos Sainz aseguró que los fabricantes de unidades de potencia están bloqueando los cambios de reglamento que la Fórmula 1 estudia para 2027 y que el verdadero freno no es técnico, sino político. El piloto de Williams y director de la GPDA afirmó que en la negociación hay “muchos intereses políticos” y que los fabricantes están “tirando de los hilos en todas partes” para proteger su ventaja.

Preguntado por RacingNews365 sobre si podrían hacerse más cambios durante la temporada 2026, Sainz sostuvo que “lo que está frenando todo es conseguir que todos los equipos se alineen políticamente para llegar a un acuerdo”. También apuntó que “hay claramente muchos intereses políticos; algunos han hecho mejor los deberes que otros en determinadas áreas y no quieren perder su ventaja de rendimiento por cambios en las reglas”.

Sainz fue más allá al señalar directamente el peso de los fabricantes de motores en ese bloqueo. “Das demasiado poder a los equipos y, al final, especialmente los fabricantes de unidades de potencia van a luchar con todo por sus propios intereses”, dijo. Y añadió que, si la FIA impusiera una dirección clara, “estoy bastante seguro de que la mayoría de los equipos podría asumirlo; lo que pasa es que hay intereses de por medio y están tirando de los hilos en todas partes”.

El debate se reactivó durante el parón de abril, cuando la FIA, la F1, los equipos y los fabricantes negociaron ajustes tras las preocupaciones por el llamado superclipping. Para el Gran Premio de Miami se aprobaron cambios inmediatos, con un aumento del superclipping a 350 kW y una reducción de la energía total de 8 MJ a 7 MJ, pero las modificaciones de mayor calado para 2027 siguen encalladas. Entre ellas está el debate sobre la futura entrega de potencia de las unidades.

La resistencia no es solo política, también está integrada en el propio sistema de decisión. Andrea Stella, jefe de McLaren, defendió retrasar una reforma más amplia incluso hasta 2028, mientras que cualquier cambio importante debe superar una supermayoría en el Power Units Advisory Committee. En ese órgano están la FIA, la F1 y los cinco fabricantes presentes en la categoría: Mercedes HPP, Ferrari, Honda, Audi y Red Bull Powertrains. Para sacar adelante una modificación hacen falta los votos favorables de cuatro de esos cinco fabricantes, además de la FIA y la propia F1.

Ese equilibrio de poder explica por qué Sainz sitúa a los fabricantes en el centro del atasco. Su lectura es que, mientras quienes tienen una ganancia técnica puedan defenderla en la mesa política, el consenso seguirá siendo difícil de alcanzar aunque exista margen para actuar.

Aun así, Sainz dejó claro que, desde el lado de los pilotos, quiere empujar en la dirección contraria. “Al menos por mi parte en la GPDA, vamos a presionar para 2027 [por cambios importantes]”, afirmó, una postura que coloca a los pilotos dentro de una batalla regulatoria con impacto directo en el futuro técnico de la F1.