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Red Bull cede ante McLaren en el debate por equipos

Laurent Mekies afirmó en el Gran Premio de Canadá que Red Bull apoyaría nuevas medidas para garantizar que “11 equipos” compitan de forma independiente en pista, una respuesta significativa a la ofensiva de Zak Brown contra la multipropiedad y las alianzas entre escuderías en la Fórmula 1.

El movimiento parte de McLaren. Brown, CEO de McLaren Racing, envió una carta a la FIA y a su presidente, Mohammed Ben Sulayem, en la que reclamó una “rápida resolución” sobre la “propiedad de múltiples equipos y las alianzas estratégicas”, al considerar que la F1 debe funcionar como un campeonato de constructores verdaderamente independientes. Entre los ejemplos señalados está la estructura compartida por Red Bull Racing y Racing Bulls.

La posición de McLaren fue desarrollada en Montreal por Andrea Stella, jefe del equipo McLaren F1, que presentó la iniciativa como un proceso “constructivo y sano”, pero también “muy claro”. Stella sostuvo que la Fórmula 1 es “un campeonato entre constructores independientes” y que ese principio debe aplicarse “totalmente”. Según explicó, el objetivo es que se alcance “la equidad en el juego y en la competición” y que cobre vida “el verdadero alcance de los reglamentos técnicos, deportivos y financieros”.

La respuesta de Red Bull no fue un rechazo frontal. Mekies dijo ante la prensa que “todos queremos 11 equipos compitiendo independientemente en pista” y añadió que, si cualquier parte interesada considera que hacen falta más pasos para asegurar esa independencia, Red Bull los respaldará. Al mismo tiempo, defendió que el problema no se reduce a la propiedad o al suministro estratégico, porque en el pit lane existen muchas otras formas de colaboración entre equipos, desde unidades de potencia hasta cajas de cambios, suspensiones y participaciones parciales o totales.

Esa línea también la sostuvo Alan Permane, jefe de Racing Bulls, directamente aludido por las críticas de McLaren. Permane describió la relación con Red Bull Racing como “muy claramente una relación cliente-proveedor” y detalló que Racing Bulls recibe suspensiones, caja de cambios y otros componentes permitidos por el reglamento técnico. Añadió que el equipo sigue esas normas “muy rigurosamente” y que una parte importante de su trabajo se destina precisamente a asegurar el cumplimiento, hasta el punto de consumir esfuerzos que podrían dedicarse a otras áreas. “No veo ningún problema con nuestra forma actual de operar”, zanjó.

El debate va más allá del caso Red Bull. La discusión sobre la independencia real entre equipos ha cobrado fuerza en paralelo a las informaciones sobre el interés de Mercedes en adquirir un 24% de Alpine a través de la participación de Otro Capital, lo que amplía la presión sobre la FIA y la F1 para decidir si basta con el marco actual o si deben imponerse salvaguardas más estrictas. Lo que cambia ahora es que Red Bull, aunque niega que su propiedad dual sea en sí misma el problema, ya ha dejado claro que aceptaría nuevas barreras si el campeonato decide reforzar la separación efectiva entre escuderías.