Red Bull ha dado un paso inesperado en el debate sobre la independencia entre equipos de Fórmula 1 al mostrarse dispuesta a apoyar nuevas medidas de control, pese a que la ofensiva de McLaren apunta directamente a su relación con Racing Bulls.
Laurent Mekies, director de Red Bull Racing, aseguró en Montreal que el grupo respaldaría más cambios si la categoría considera que hacen falta garantías adicionales. “Todos queremos ver a once equipos competir de forma totalmente independiente”, dijo. Y añadió que, si “otra escudería o una institución” cree necesarias más medidas para garantizar esa independencia, Red Bull las apoyará.
La posición llama la atención porque Red Bull ha estado en el centro de las críticas por su estructura de doble propiedad, pero Mekies dejó claro que esa apertura a nuevas reglas no implica revisar el modelo actual ni plantear una separación de Racing Bulls. Su argumento es que la cuestión no puede reducirse solo a quién posee a quién dentro del paddock.
Según Mekies, la red de relaciones en la Fórmula 1 es mucho más amplia y ya incluye suministros de unidades de potencia, cajas de cambios y suspensiones, además de asociaciones técnicas y participaciones financieras. Por eso defendió que cualquier discusión seria sobre la independencia debe abarcar el conjunto de colaboraciones existentes, no únicamente los vínculos de propiedad o las alianzas estratégicas más visibles.
Ese es precisamente el frente que McLaren ha querido abrir en las últimas semanas. Zak Brown, consejero delegado de McLaren, ha redoblado su presión con cartas dirigidas al presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, y también a los aficionados del equipo, en las que reclama una “independencia total de los 11 equipos”. Brown sostiene que, salvo en el caso de las unidades de potencia, los equipos deberían operar de forma completamente independiente para garantizar una igualdad total en aspectos técnicos, financieros y de gobernanza.
Andrea Stella, jefe de equipo de McLaren Racing, reforzó esa postura en una rueda de prensa de la FIA compartida con Mekies y Alan Permane. Stella dijo que McLaren plantea el asunto desde un principio que considera básico: la F1 debe ser “un campeonato entre constructores independientes”. Añadió que el siguiente paso ya no es discutir la idea, sino “cómo lo aplicamos plenamente, de modo que la justicia en el juego y en la competición se logre por completo”.
Red Bull, por su parte, insiste en que ya compite de manera independiente en pista. Mekies sostuvo que el equipo está “totalmente a favor de cualquier medida” que permita demostrar que, con independencia de las asociaciones estratégicas o de las estructuras de propiedad, las escuderías siguen siendo independientes cuando corren.
Esa respuesta desplaza ahora el debate a un terreno más amplio. Si la F1 decide endurecer las garantías de independencia, la revisión no afectaría solo al vínculo entre Red Bull Racing y Racing Bulls, sino también al conjunto de relaciones técnicas, deportivas, financieras y de gobernanza que conectan hoy a los 11 equipos de la parrilla.
© Jonathan Borba