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Pirelli cambia el guion entre Mónaco y Barcelona

Pirelli ha confirmado dos enfoques opuestos para los Grandes Premios de Fórmula 1 de 2026 en Mónaco y Barcelona: mantendrá en Montecarlo la gama más blanda disponible, C3, C4 y C5, mientras que en el trazado catalán llevará C2, C3 y C4 con el objetivo explícito de aumentar el número de paradas en boxes.

En Mónaco, la elección será C3 como duro, C4 como medio y C5 como blando. Pirelli justificó esa decisión por las características del circuito urbano, donde el desgaste es muy bajo. La marca explicó que “el circuito de Montecarlo presenta la velocidad media más baja de todo el calendario. La carrera serpentea sobre un asfalto muy liso por las calles de la ciudad, lo que hace que los neumáticos prácticamente no sufran desgaste”.

Esa selección mantiene en el Principado los tres compuestos más blandos de la gama actual, pero en la práctica supone un paso más duro respecto a 2025. El motivo es que el C6, que fue el neumático más blando usado allí el año pasado, ya no forma parte de la oferta de Pirelli para 2026. Por eso, la combinación pasa de C4, C5 y C6 a C3, C4 y C5.

El efecto deportivo de esa decisión apunta a otra carrera condicionada por una sola parada, ya que el desgaste seguirá siendo mínimo. También desaparece en 2026 la norma de 2025 que obligaba a hacer dos paradas en boxes en Mónaco.

Barcelona plantea justo el escenario contrario. Pirelli ha escogido C2 como duro, C3 como medio y C4 como blando, una selección un paso más blanda que la del año pasado. La compañía explicó que “el circuito español exige mucho a los neumáticos, tanto por su perfil, con muchas curvas rápidas de gran radio, como por las temperaturas, que favorecen la degradación térmica”.

En este caso, el cambio busca alterar la carrera. Pirelli añadió que, “como la gama de neumáticos es este año más uniforme, la elección pretende favorecer un mayor número de paradas en boxes durante la carrera”. Eso convierte a Barcelona en la cita donde el suministrador ha intentado empujar de forma más clara la estrategia, en contraste con un Mónaco que vuelve a perfilarse como una prueba de desgaste casi irrelevante y margen muy reducido para variar el guion.